Está “dando lora”, como él mismo dice, desde los 14 años. Jhon Restrepo se ha pasado su vida en procesos culturales y sociales que visibilizan a la comunidad LGBT. Desde la Comuna 8 (Villa Hermosa), ha hecho parte de la Junta de Acción Comunal, de mesas de diálogo, de experiencias y proyectos educativos que se basan en la diferencia.
Alrededor de su figura y de Casa Diversa, la corporación cultural que creó en 2007, se ha formado un movimiento. A Jhon lo detienen con cariño en la calle quienes crecieron con él, viajaron con él, y quienes aprendieron con él a hacerse preguntas.
¿Qué definición le da a cultura y qué significa, para usted, ser líder?
“La cultura es el conjunto de expresiones, prácticas, sentires y pensamientos que se manifiestan a través de estéticas y formas diferentes, todas mediadas por el territorio, el ser y el hacer. Es un asunto que se transforma. Pero creo que la cultura es un dispositivo para la transformación, un laboratorio permanente de cambio. Para mí, ser líder es un asunto que tiene que ver con la capacidad de crear y soñar. El líder busca promover ese sueño de un futuro posible para todos y todas. Ser líder ha implicado toda mi vida”.
¿Por qué lo hace, qué lo motiva a hacerlo?
“Me levanto todos los días motivado por las cosas bonitas que uno a diario construye desde lo individual y lo colectivo, desde todos los lugares donde uno ejerce el liderazgo. Me motiva el creer que es posible transformar las realidades que a veces nos absorben. Hoy no solamente podemos ver una sociedad capaz de crear y encontrar caminos de convivencia pacífica, también tenemos que leer las violencias históricas que como sociedad no solo hemos sufrido, también hemos perpetuado”.
¿Qué o quién lo inspiró y cómo inspirar a los demás?
“Para la población LGBT, cada vez que miramos hacia el pasado no podemos encontrar uno mejor o ideal que nos hayan arrebatado. Y en esa medida, la inspiración es creer que, si bien a nosotros nos ha tocado un tránsito en el dolor, es posible llegar a un futuro donde todos y todas podamos estar juntos y convivir y construir un pacto social donde la diferencia no sea criminalizada, donde nuestros cuerpos sean dignos de duelo, en el que no sean considerados de menor valor y en el que nuestras memorias y voces puedan ser audibles”.
¿Quiénes están detrás de los procesos que lidera?
“No podría nombrarlos. Son demasiadas personas con las que hemos construido escenarios. Los y las jóvenes que desde hace 20 años han pasado en diferentes momentos por los procesos en los que he estado, que son nuestros, y que han posibilitado construir caminos en lo colectivo, principalmente en el tema LGBT”.
¿Cómo visibilizar más procesos como el suyo?
“Se debe proteger a líderes y lideresas. Hoy la ciudad y lo público deben apostar por cuidarnos porque somos importantes para el desarrollo. Somos el grupo de avanzada, el que está en la primera línea ante problemáticas en los territorios. Hay que aprender a valorar, también, los pequeños aportes como grandes acciones”.