Pico y Placa Medellín
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El colombiano evidencia fortaleza física y mental para soportar inclemencias de la carrera. Ha salvado a otros.
A duras penas Juan Manuel Linares podía pronunciar palabras.
Se apreciaba que le daba dificultad respirar, pero protegido de pies a cabeza con la indumentaria del equipo Café de Colombia, y con gotas de agua cayendo sobre su humanidad que ha soportado temperaturas de hasta menos de 10 grados centígrados, enviaba, desde un costado de la carretera, un mensaje de tranquilidad, vía WhatsApp, a amigos y conocidos, quienes calmaban la zozobra al no entender porqué el piloto colombiano, quien maneja un camión, no había cruzado la meta en la quinta etapa del Rally Dakar.
Y su dificultad para hablar tenía una explicación: se encontraba a 4.200 metros de altura, donde la presión y la falta de oxígeno que llega a los pulmones pueden hacer que una persona claudique.
Estaba a 90 kilómetros de arribar a Uyuni, Bolivia, final de la jornada. Pero en el duro recorrido, él y sus compañeros, Georges Ginesta, de Andorra, y Marc Dardaillon, de Francia, se encontraron con un coche -un mini- varado en el camino....