El Manchester City regresa a la acción este domingo, tras el receso por las fechas FIFA, periodo en el cual el club “Citizen” no la pasó bien. Esto debido a que, justamente, el 29 de septiembre, la Premier League le dio la razón a una comisión disciplinaria que acusa al equipo inglés de ser culpable de 115 casos que tienen que ver, en su mayoría, con el falseo de cuentas desde la temporada 2009/10 hasta la 2017/18, años en los que el City se convirtió en equipo élite.
Los ojos del mundo futbolero tienen en la mira al Manchester City, algunos sin ningún interés de por medio, solamente por ver cuál será la decisión final y los castigos en un caso de un equipo que infringió el Fair Play Financiero, falsificó ingresos, recibió capital de estado (Emiratos Árabes Unidos) y nunca quiso cooperar con la Premier League o con la UEFA, un gesto que para estas instituciones es más grave que las mismas faltas cometidas.
Justamente, este domingo los “SkyBlues” visitan al Liverpool en Anfield Road (10:30 a.m./ESPN y Disney+) y se espera que el trayecto hacia el estadio sea todo un “infierno” para los dirigidos por Enzo Maresca, debido a que los “Reds” son uno de los equipos que más se vio afectado por el “doping financiero” de una institución con la que peleó de tú a tú en la última década.
Por ejemplo, en la temporada 2018/19, el City, que en aquel entonces era dirigido por Pep Guardiola, ganó la Premier League con 98 puntos, uno más que el Liverpool, que quedó con 97.
Según el director ejecutivo de la Premier League, Richard Masters, lo que suceda con el Manchester City después de esto es un precedente que marcará un antes y un después en la mejor liga del mundo, ya que para el mandatario será “la decisión más importante en la historia de la Premier League”.
El inicio y desarrollo del caso
En 2008, el Manchester City era el segundo en importancia de su ciudad, muy por detrás del gigante Manchester United, que dirigía Sir Alex Ferguson, que contaba con Cristiano Ronaldo en sus filas y venía de ser campeón de todo tras consagrarse en la Champions League frente al Chelsea en Moscú, Rusia. Los hinchas “citizens” estaban desesperados porque llegara alguien que cambiara el rumbo de la institución, pues mientras su rival no paraba de ganar títulos, ellos no acariciaban un trofeo desde cinco décadas atrás.
Para el segundo semestre de ese año sucedió la ansiada compra. El 1° de septiembre de 2008 se hizo oficial la adquisición del Manchester City Football Club por parte del jeque Mansour bin Zayed Al Nahyan para agruparlo con otras asociaciones del grupo de inversión Abu Dhabi United Group (ADUG), el cual fundó ese mismo año el jeque Mansour, quien vio en el City una oportunidad de negocio como pocas. Empezaba el proyecto que, como muchas otras cosas en el mundo árabe, recibió una fuerte inyección de capital de entrada.
Renovaciones en el estadio Ciudad de Manchester, que en el 2011 cambió su nombre a Etihad Stadium por el convenio con la aerolínea Etihad Airways, los fichajes de estrellas del fútbol mundial y la contratación de directivos de primer nivel para darle forma al proyecto. En ese momento no existía el Fair Play Financiero, pero la liga inglesa sí tenía reglas para regular el balance entre gastos/pérdidas financieras de los clubes y mantener así la competencia en su mejor estado.
Llegada la temporada 2011/12, justamente cuando el City rompe el maleficio de 44 años sin títulos, la UEFA hizo público el Fair Play Financiero, de qué trataba y cómo todos los clubes debían cumplir con eso. La regla era simple: ningún club iba a gastar más de lo que ingresaba en primera instancia, y si lo hacía, tenía un tope máximo de 105 millones de euros de déficit para evitar un castigo.
El Paris Saint-Germain fue uno de los primeros en sufrir un castigo ejemplar al ser multado con 60 millones de euros en 2014 por el desequilibrio financiero, e incluso, lo privó de fichar jugadores para las competiciones internacionales en esa temporada.
El jeque Mansour, el presidente del club Khaldoom Al Mubarak y, principalmente, el director ejecutivo del club inglés, el catalán Ferran Soriano, se ingeniaron un sistema de financiación fantasma para engrosar las arcas del club con “patrocinadores” que antes recibían el dinero del estado de Abu Dhhabi y después llegaban a las cuentas bancarias de los “Citizens”. Desde la temporada 2009/10 hasta la 2017/18, este ejercicio se hizo con total tranquilidad hasta que un hacker portugués destapó la situación.
Fueron más de 900 millones de euros los que el City Group (organización a la que pertenece el club) inyectó en el Manchester City, infringiendo toda clase de leyes competitivas, tanto en Europa como en Inglaterra. En el país británico saben de la importancia de la inversión árabe para el desarrollo de la nación. El City ya no solo era un club de fútbol, era un club estado.
“Me preocuparía mucho perderlos (a los Estados Árabes Unidos). Han sido un socio fundamental en la construcción del Manchester moderno y, obviamente, en la conversión del Manchester City en la potencia mundial que es hoy. De hecho, agradezco al City Football Group y al conjunto de los propietarios el dinero que no solo invirtieron en el Etihad Stadium y el complejo que lo rodea, sino también en la ciudad”, mencionó hace poco Andy Burnham, primer ministro de Inglaterra y exalcalde de Manchester, en declaraciones replicadas por la prensa internacional.
Así va el escándalo
Entre septiembre de 2015 y mediados de 2017, el hacker portugués Rui Pinto sacó a la luz cientos de documentos a través del portal web Football Leaks, los cuales serían compartidos con la prensa alemana. Estos papeles contenían pruebas de los desfalcos financieros del City y cómo, al parecer, usaban cuentas falsas.
A finales de 2018, se investigó más a fondo por parte de la UEFA, que en 2020 dio el veredicto en contra del City y lo dejó 2 años por fuera de las competiciones europeas. No obstante, el equipo del jeque Mansour apeló en el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS), el cual absolvió la decisión de la UEFA y el conjunto “Citizen” pudo seguir compitiendo en Europa. En 2024, una comisión individual tomó el caso y el 29 de septiembre de este año, junto a la Premier League, dio a conocer la decisión.
El City se encuentra en la cuerda floja y puede afrontar distintos castigos.
Por otro lado, tanto el portugués Rui Pinto como todos aquellos periodistas que le hacían seguimiento al caso fueron amenazados constantemente por fanáticos del Manchester City. La policía portuguesa le brindó apoyo a Pinto durante casi una década, sin embargo, le comunicaron que para inicios de octubre de 2026, cuando el caso está en su punto más alto, esa custodia se acabaría. Ahora Rui está en el anonimato y vive con un dinero recolectado por personas que agradecen su labor.
Si se toma como referencia los casos anteriores en Inglaterra con el Everton en 2021 y el Nottingham Forest en 2024, la retirada de puntos es algo que se dará. Solo que en esas dos ocasiones, el desfalco no superaba los 150 millones de euros. Y en el caso del City son 900, algo inédito y que genera indignación en muchas figuras del fútbol. “Debería descender, no hay otro castigo”, afirmó Jesse March, actual entrenador de Canadá en medios de comunicación.
“Tendré que tener la suerte suficiente de seguir aquí cuando se dicte el fallo final”, mencionó de forma burlesca el controvertido técnico José Mourinho. El portugués sería uno de los tantos beneficiados si se da un despojo de títulos al City, ya que dirigiendo al Manchester United perdió una liga doméstica contra los celestes en 2018.
Aún no hay un castigo oficial. El City apelará, como lo afirmó Soriano; sin embargo, la credibilidad es muy poca después de tantas pruebas en contra. La comisión independiente seguirá estudiando el caso tras su primer veredicto. Se espera que el castigo, económico, deportivo o dirigencial, quizá las 3, se dé a inicios de 2027.