“Muchos me preguntan: ‘¿Por qué? ¿Vos estás loco?’. Y yo digo: ¿por qué no?”, relató Barcos al recordar aquella experiencia.
La mujer vivía en Carabayllo, un sector de Lima, y Barcos decidió llevarla personalmente en su automóvil. Lo que encontró al llegar lo impactó profundamente.
La vivienda era una pequeña estructura de madera de aproximadamente 20 metros cuadrados. Allí vivían Mari y sus cuatro hijos. Dos habitaciones estaban separadas apenas por una madera, mientras que sala, comedor, cocina y baño compartían el mismo reducido espacio.
“Yo fui pobre, pero no así. Yo tenía un techo por lo menos”, recordó el exjugador, quien aseguró que salió de aquel lugar junto a su esposa “golpeado” por la situación que acababan de conocer.
Fue entonces cuando nació la idea de hacer algo mucho más grande que una ayuda temporal.
De alquilar una casa a comprar un departamento
La primera posibilidad que contemplaron Barcos y su esposa fue alquilarle una vivienda a Mari. Sin embargo, el futbolista tenía una preocupación: en diciembre debía marcharse y no sabía quién asumiría posteriormente ese gasto.
Su esposa entonces planteó una alternativa mucho más ambiciosa: comprarle una casa.
“Si queremos, se puede. Poder se puede, hay que querer”, fue la respuesta de Barcos.
La pareja comenzó a buscar opciones y encontró un apartamento en Los Olivos que les gustó. Barcos habló directamente con el propietario y comenzó a pagarlo mensualmente mientras esperaba la entrega.
La sorpresa llegó meses después, durante el cumpleaños de una de las hijas de Mari. La celebración se realizó en la casa de Barcos y allí le entregaron un regalo muy especial: una pequeña caja que contenía la llave de su nuevo hogar.
“Le dimos un regalo a ella en una cajita con la llave de la casa. No lo podían creer”, contó.
Aunque todavía tuvieron que esperar algunos meses para recibir oficialmente el inmueble, Barcos y su esposa llevaron a Mari y a sus hijos para que conocieran el lugar que sería su nuevo hogar.
Una casa completamente equipada
El gesto no terminó con la compra del apartamento. Barcos y su esposa también se encargaron de amoblarlo completamente.
El inmueble tenía cerca de 90 metros cuadrados, tres habitaciones y dos baños. Una de las habitaciones sería para Mari, mientras que los niños tendrían espacios separados.
Pero la familia no tenía prácticamente nada para comenzar su nueva vida. Por eso, la pareja decidió comprar desde las camas y las sábanas hasta los cubiertos y los elementos necesarios para la cocina.
“Fuimos con mi esposa a comprar como si fuera para nosotros, y comprando con gusto. No es que compramos cosas para la empleada, compramos cosas como para nosotros”, explicó Barcos.
Para el exfutbolista, aquella experiencia dejó una reflexión que va mucho más allá del dinero. Considera que quienes tienen posibilidades económicas también deberían mirar a las personas que trabajan a su alrededor y conocer las dificultades que atraviesan.
“Siempre, si uno quiere puede”, afirmó.
Barcos también cuestionó que algunas personas con grandes recursos desconozcan completamente las necesidades de quienes trabajan para ellas por un salario mínimo.
“Cuánta gente hay de dinero y no saben ni quién trabaja con ellos, o la necesidad que pasan esas personas que trabajan por un salario mínimo”, señaló.
Y cerró su relato con la razón que, según él, hizo posible aquella decisión: tener la posibilidad de cambiarle la vida a una mujer que estaba sacando adelante sola a sus cuatro hijos.
“Si yo tengo la oportunidad y le puedo cambiar la vida, una mejor calidad de vida a una mujer con cuatro hijos sola, ¿cuántos pueden y no lo hacen?”, concluyó.