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Recuerdos de la última entrevista que le dio Héctor Ochoa a EL COLOMBIANO en 2025

En agosto de 2025 EL COLOMBIANO visitó al maestro Héctor Ochoa para hablar del homenaje que le harían en vida en el Teatro Metropolitano.

  • El maestro Héctor Ochoa nos recibió el año pasado en su casa en el Oriente antioqueño. Tenía 91 años en ese momento y nos contó los logros, pesares y alegrías de su vida artística. FOTO Esneyder Gutiérrez.
    El maestro Héctor Ochoa nos recibió el año pasado en su casa en el Oriente antioqueño. Tenía 91 años en ese momento y nos contó los logros, pesares y alegrías de su vida artística. FOTO Esneyder Gutiérrez.
  • En su casa conservaba los recuerdos de toda su carrera. FOTO Esneyder Gutiérrez
    En su casa conservaba los recuerdos de toda su carrera. FOTO Esneyder Gutiérrez
  • Héctor Ochoa nos confesó que ya no tocaba la guitarra. FOTO Esneyder Gutiérrez
    Héctor Ochoa nos confesó que ya no tocaba la guitarra. FOTO Esneyder Gutiérrez
Claudia Arango Holguín

Editora de Tendencias

hace 11 horas
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Faltándole solo 3 días para cumplir 92 años falleció en Medellín el gran compositor antioqueño Héctor Ochoa Cárdenas, autor de varios himnos de la música colombiana como El camino de la vida, Muy antioqueño, Aprendiendo a vivir o El amor no acaba.

Hace justo un año, en agosto de 2025, EL COLOMBIANO tuvo la oportunidad de hablar con él, a propósito del homenaje que le hicieron en vida varios músicos, justo tras su cumpleaños 91 y en el aniversario número 50 de Antioquia le canta a Colombia (festival del que fue director por más de una década).

De ese homenaje hizo parte la cantante Niyireth Alarcón una de las grandes voces de las músicas andinas: “Para mí ha sido un verdadero orgullo hacer parte de este reconocimiento a un creador tan grande, y compartirlo junto a agrupaciones y artistas tan talentosos y queridos”, dijo en su momento.

Fue una noche bastante emotiva y justo el maestro Ochoa nos contaba, horas previas, con orgullo, toda su trayectoria, comenzando por su inclusión, como el primer colombiano, en 2015, en ingresar en el Pabellón de la Fama de los Compositores Latinos. “Voy a empezar chicaniando con este ingreso al Salón de la Fama de los compositores con grandes nombres como Myriam Hernández, Rubén Blades”, dijo entre risas y luego sacó una revista que publicaron estos galardones en ese mismo año en donde lo sentaron al lado de Armando Manzanero, “yo era el menos famoso en esa época, pero se sabían dos canciones mías que habían grabado en una novela en México y yo ni sabía”, contó.

También, con gracia y buen humor, nos reclamó que no hubiéramos hecho eco de esa noticia, porque como explicó su gran amigo Alberto Velásquez Martínez, columnista de este diario, y fundador de Antioquia le canta a Colombia, “tenía un humor negro maravilloso, el le ponía a la vida mucha chispa y nos reíamos de cosas ridículas”.

En su casa conservaba los recuerdos de toda su carrera. FOTO Esneyder Gutiérrez
En su casa conservaba los recuerdos de toda su carrera. FOTO Esneyder Gutiérrez

Héctor Ochoa: una vida por la música, a pesar de todo

Para explicar de dónde venía esa pasión por la música de Héctor Ochoa, fue necesario irnos, en ese momento, poco más de cien años atrás cuando se creó la Lira Antioqueña, una agrupación que con bambucos, pasillos y danzas, logró convertirse en la más importante de la época.

Una fotografía, con cinco integrantes mostraba al grupo y allí, de pie, está don Eusebio Ochoa, a quien el maestro Héctor señaló como el responsable de la llegada de la música a su vida. “Este retrato de su padre, quien paradójicamente nunca quiso que ninguno de sus 20 hijos siguiera sus pasos, está en el estudio del compositor, considerado uno de los más importantes de la música colombiana y latinoamericana”, escribió EL COLOMBIANO el año pasado.

El autor antioqueño nos contó que aprendió a tocar a escondidas, cuando agarraba la guitarra de don Eusebio para interpretar las canciones de Los Panchos, el famoso trío mexicano, que se había aprendido de memoria solo viendo a los músicos deslizar sus dedos por las cuerdas. Después, a los 15 años, fundó el Trío de Oro, donde comenzó a escribir sus primeras canciones, las cuales describió, entre risas, como “feas, horrorosas y muy montañeras”.

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Un par de años después, en 1962, el tenor Víctor Hugo Ayala le pidió dejarle grabar su primera composición, Bendito amor, luego de haberlo oído cantar ese tema en un encuentro de amigos. En esos años, el maestro Ochoa también se involucró en otros proyectos musicales cercanos al jazz y a la música romántica, pero en medio de tanta música, se concentró en su carrera como banquero, y fue después de su jubilación, en 1982, que volvió a la música y la composición.

Fue gerente de bancos en los pueblos de Antioquia antes de ser gerente del Banco de Bogotá en Medellín. Y ese trabajo le sirvió para ayudar a su familia, su madre y sus 9 hermanos, tras la muerte de su padre.

Héctor Ochoa nos confesó que ya no tocaba la guitarra. FOTO Esneyder Gutiérrez
Héctor Ochoa nos confesó que ya no tocaba la guitarra. FOTO Esneyder Gutiérrez

Cuando ya se dio cuenta que los bancos no eran lo suyo se retiró, “al cumplir la edad renuncié al banco porque salió en el Banco Cafetero esa norma que era una ley. El que cumpla 25 años de servicios continuos en una entidad oficial tiene derecho a pensión de jubilación. Yo tenía 45 años y ahí me fui, terminé mi carrera bancaria y vivo de la pensión”, nos dijo.

Todo eso nos los contó como un resumen de su vida y nos confesó que estaba escribiendo su vida, “es un libro que estoy escribiendo (...) le saco una horita diaria y aunque me canso un poquito ahí voy, poco a poco metiéndole un poquitico de humor en algunas páginas. Y les prometo que si lo termino antes de morirme, les envío sus ejemplares”, nos dijo.

Entre las anécdotas que quería detallar está la de aquella vez que tocó para el maestro Fernando Botero, quien se acercó a abrazarlo luego de escuchar su interpretación de Muy antioqueño, una de las grandes obras de la música andina colombiana. Justo por sus contribuciones a este género y a la industria musical –fue uno de los que impulsó la Ley de Compositores en los noventa para proteger los derechos de autor en el país–, es que recibió decenas de condecoraciones y homenajes como el Escudo de Oro de Antioquia, la Medalla Alcaldía de Medellín, la Orden de la Democracia, otorgada por el Congreso de la República; el Tiple de Oro, otorgado por la Fundación Garzón y Collazos o la Lira de Oro y la Medalla Santa Cecilia en Colombia. Confesó que guardaba todos estos premios con mucho cariño y cuidado.

Héctor Ochoa, un compositor nato

A la hora de escribir canciones, Héctor Ochoa confesó que uno de los compañeros del trío le enseñó a componer porque tenía muchos dichos.

Aprendió observando a los músicos, grupos de tríos o cuartetos que cantaban en el centro de Medellín y daban serenatas y luego practicaba al escondido de su papá. Así fue naciendo esa vena artística que luego se consolidó con canciones tan icónicas como El camino de la vida.

Este tema, justamente, lo compuso cuando tenía 52 años. “Esa es una canción que me distingue, como le pasa a los otros compositores, como La Piragua de José Barros”, recordó.

Se estrenó en 1986 en la voz del dueto Arboleda y Valencia, pero ha sido grabada también por el Trío América y hasta cantada por artistas contemporáneos como Fonseca.

Su amigo, Alberto Velásquez, recuerda la felicidad que le dio a Héctor Ochoa cuando esa canción fue elegida como la canción colombiana del siglo XX: “Eso fue inolvidable, fue elegida por voto popular, moviendo votantes y se impuso a canciones muy lindas del folclor andino, eso lo llenó de júbilo y una gran satisfacción”, le contó a EL COLOMBIANO.

Es que El camino de la vida le ganó, en ese momento, a canciones como La casa en el aire de Rafael Escalona, Pueblito viejo de José A. Morales, Espumas de Jorge Villamil, La piragua de José Barros o Colombia tierra querida de Lucho Bermúdez, entre otras.

Velasquéz también recuerda la importancia de Héctor Ochoa para Antioquia le canta a Colombia, el icónico festival del que fue fundador y que lleva 51 años preservando y promoviendo la música andina colombiana.

Algunas frases que recordamos de esa entrevista con Héctor Ochoa

“Yo oía una canción de Los Panchos como Caminemos, que es una canción brasileña y ellos la adaptaron con letra, un tipo hizo la letra en español y así con otros grupos como Los tres diamantes, el cuarteto armónico, esa era la música que a mi me gustaba y entonces mi papá tenía una guitarra antiquísima y yo me iba con uno del trío, Carlos Alberto Gómez –que todavía está vivo, tiene 94 años– y grabamos el primer disco y empecé a componer mis canciones, me encerraba en una pieza para que mi papá no me viera. Además aprendí viendo tocar a los músicos de Medellín, por la avenida la Playa abajito de la carrera Junín”.

“Yo no vivo de la música. Ojalá tuviera ingresos de la música como tienen los cantantes de vallenatos, que todos mueren millonarios. Pero la música mía no es tan comercial como el vallenato. Y mucho menos hoy día con la música que está de moda”.

“Yo les confieso. Yo soy clase media, económicamente hablando. Me siento bendecido por Dios. Porque estoy muy bien casado, pero muy. Ella es fuera de serie, pues”.

“Todos los días me siento allí en una sillita, si no está lloviendo, le oro a Dios y le doy gracias por la salud, porque a mis 91 años todavía estoy vivo y pensando. Yo me siento un bendecido por Dios”.

“Como dice el cuento, si Dios me da salud, tengo un borrador de historias de mi historia musical porque tengo muchas cosas por contar. Pero de todo tipo. Y ya me canso mucho, trabajo en el libro una hora y luego estoy hundido del hambre y me canso de la vista”.

“Todos estos premios son un orgullo y es como a los hijos, uno a todos los quiere por igual”.

Bloque de preguntas y respuestas

¿Quién fue Héctor Ochoa Cárdenas y cuál es su legado en la música colombiana?
Héctor Ochoa Cárdenas fue un compositor antioqueño considerado uno de los más importantes de la música colombiana y latinoamericana. Es autor de canciones icónicas como El camino de la vida, declarada la canción colombiana del siglo XX en 1999, además de Muy antioqueño, Aprendiendo a vivir y El amor no acaba. Fue director del festival Antioquia le canta a Colombia por más de una década y el primer colombiano en ingresar al Pabellón de la Fama de los Compositores Latinos en 2015
¿A qué edad compuso Héctor Ochoa El camino de la vida?
Héctor Ochoa compuso El camino de la vida a los 52 años. La canción se estrenó en 1986 en la voz del dueto Arboleda y Valencia, y posteriormente fue grabada por el Trío América y cantada por artistas contemporáneos como Fonseca.
¿Por qué Héctor Ochoa trabajó como banquero si su vocación era la música?
Ochoa se dedicó a la banca para sostener a su familia tras la muerte de su padre. Trabajó como gerente en varios pueblos de Antioquia y luego como gerente del Banco de Bogotá en Medellín. Se jubiló a los 45 años tras cumplir 25 años de servicio continuo en entidades oficiales, y fue entonces cuando retomó la composición de tiempo completo.

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