Este viernes 4 de septiembre será la Noche de jazz, blues y soul, un evento para celebrar la música como espacio de encuentro entre culturas y generaciones.
El concierto, que tendrá lugar en el Teatro El Tesoro a las 7:00 p. m., estará a cargo de la Big Band Medellín, bajo la dirección del maestro Jaime Uribe, y contará con dos invitadas especiales, las vocalistas estadounidenses Jillian Harrison-Jones y Sandy Lomax.
Serán más de 25 artistas en escena y un repertorio que recorre una parte importante de la historia del jazz, incluyendo Summertime –concebida como aria para la ópera Porgy & Bess, de 1935, pero reinterpretada y popularizada en las voces de Billie Holiday, Ella Fitzgerald y Janis Joplin–, Fever, Misty, How High the Moon, On Green Dolphin Street, At Last, My Funny Valentine, Sophisticated Lady y Route 66.
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Será una celebración y un homenaje a esa música inclasificable que es el jazz.
“Cuando uno habla de jazz, uno abarca todos los géneros, porque el jazz no es un género, es una manera de tocar, es una belleza, es un poquito de improvisación, armonías modernas y un sentimiento específico al tocar”, dice Jaime Uribe, director de la Big Band y uno de los músicos más versátiles e influyentes de la región.
La trayectoria es larga. Jaime Uribe es clarinetista, saxofonista, director musical y profesor. Entre tantas cosas, Jaime Uribe hizo parte del grupo Los Hispanos, al lado de Gustavo ‘El loco’ Quintero; más tarde fundó y dirigió Los Graduados; es fundador, integrante y director del trío instrumental Seresta, y cofundador de la Big Band Medellín, una banda que ha sido escuela para algunos de los mejores músicos de jazz de la ciudad.
La Noche de jazz, blues y soul es un encuentro entre la escuela del jazz paisa, que se ha desarrollado en la Big Band, y la tradición afroamericana en las voces de Jillian Harrison-Jones y Sandy Lomax.
La primera, una reconocida vocalista, directora coral, educadora y embajadora cultural, que se ha presentado en escenarios tan importantes como Carnegie Hall y ha desarrollado proyectos musicales y educativos en República Checa, Polonia, Nueva Zelanda y Japón. Su trabajo se caracteriza por una interpretación expresiva y por una visión de la música como herramienta para conectar comunidades.
Por su parte, Sandy Lomax se ha caracterizado por su versatilidad para transitar entre el jazz, el blues y otros géneros contemporáneos, así como por una interpretación marcada por la calidez y la expresividad.
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La noche será un encuentro, pero también un viaje entre Medellín y el sur de Estados Unidos, un recorrido en el que se encuentran la música tropical y el jazz, que, como dice el maestro Uribe, no es música, es un veneno.
“Cuando uno toca jazz, ya todo le sabe distinto, porque es como un venenito que uno tiene en el sonido, en la interpretación, en todo. Un veneno bueno”, concluye el maestro.
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