Pico y Placa Medellín
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Empezó relacionándose con la idea de enfermedad, pero ha mutado en concepto que mide el interés de un contenido ‘online’.
“Palabras hay que se delatan, cual si de lata fueran fingiéndose de plata”, escribió aquel maestro, pero no debía pensar en la que yo ahora pienso. Porque esa palabra, entonces, no existía.
La palabra, a veces, es anterior a la cosa. Decimos felicidad y esperamos sentirla alguna vez; decimos muerte y seguimos lo bastante vivos. La palabra virus tiene varios siglos: existió mucho antes de que descubriéramos esos bichitos que intentan destruirnos. Científicos los dedujeron a fines del siglo XIX; recién en pleno XX pudieron verlos con brutos microscopios. La palabra virus, antes que eso, significaba “veneno, podredumbre” –y no existía la palabra viral.
Viral apareció cuando los virus se hicieron protagonistas de las enfermedades: los sustantivos que importan no tardan en producir sus adjetivos. Faltaban unos años, todavía, para que los ordenadores empezaran a rapiñar palabras: eran tiempos en que ratón, programa, virtual, salvar, ventana querían decir muy otras cosas. A virus le pasó lo mismo:...