Harwicz es una escritora judía nacida en Buenos Aires en 1977, que vive en Francia desde 2007. Es autora de novelas como Matate, amor, La débil mental y Precoz, publicadas en inglés como Die, My Love, Feebleminded y Tender. Matate, amor fue llevada al cine en 2025 en una película protagonizada por Jennifer Lawrence, y con esa misma novela entró en la lista larga del Premio Booker Internacional en 2018.
Harwicz se ha pronunciado públicamente sobre la guerra en Gaza. Se opone a los boicots culturales contra israelíes, y ha dicho que piensa lo mismo de un boicot contra los rusos. También ha cuestionado el uso del término genocidio para referirse a lo que ocurre en Gaza. Según la dirección del festival, esas posiciones eran “difícilmente conciliables” con los compromisos de la Universidad de Granada sobre Gaza, y por eso retiraron su charla.
Cronología del caso
5 de septiembre de 2025. Harwicz publica en X un mensaje que la Red Universitaria por Palestina citaría después como prueba de sus posiciones. Según esa cita, la escritora acusaba a ciertos sectores de desear que hubiera un genocidio en Gaza para justificar su rechazo a Israel.
Antes del 17 de septiembre de 2026. Harwicz cuenta que fue apartada de un club de lectura vinculado al festival porque algunas personas no querían compartir el espacio con ella. Aceptó el cambio y mantuvo su charla principal, prevista para el 26 de septiembre.
17 de septiembre. La Red Universitaria por Palestina de Granada envía una carta al festival pidiendo reconsiderar la participación de Harwicz por sus posiciones públicas sobre Israel, Palestina y el boicot cultural. El colectivo asegura que la carta no contenía amenazas ni convocatorias a manifestaciones.
18 de septiembre. Harwicz denuncia en X que fue desprogramada. “Cedieron a la presión de militantes. Cedieron al terror”, escribió. También dijo que le comunicaron que no podían garantizar su seguridad si mantenía la actividad.
19 de septiembre. La Universidad de Granada se desliga de la decisión. En un comunicado asegura que no fue adoptada, aprobada ni respaldada por su equipo de gobierno, y defiende que la universidad pública debe ser un espacio abierto a posiciones plurales.
20 de septiembre. La Red Universitaria por Palestina rechaza las acusaciones de antisemitismo y dice que sus críticas apuntan a las posiciones de Harwicz, no a su origen ni a su religión. La universidad atribuye la responsabilidad a las codirectoras del festival, Ana Gallego Cuiñas y Patricia Escalona.
21 de septiembre. Comienza el festival. La Embajada de Argentina en España envía una carta al rector, Pedro Mercado Pacheco, expresando su “suma preocupación” y pidiendo que se desagravie a la autora. El PEN Argentina y el Foro Argentino contra el Antisemitismo también se pronuncian en contra de la exclusión.
22 de septiembre. Un grupo de autoras invitadas al festival, entre ellas Gabriela Wiener, Lina Meruane, Brenda Navarro, María Fernanda Ampuero, Rita Segato y Sabina Urraca, publica un pronunciamiento que respalda la exclusión. Argumentan que la libertad de expresión tiene límites legales y acusan a Harwicz de negar el genocidio en Gaza.
23 de septiembre. El escritor irlandés John Banville, ganador del Premio Booker en 2005 y cabeza de cartel del festival, anuncia que no participará, en solidaridad con Harwicz. Circula una carta abierta en su defensa con más de 350 firmas, y la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, le ofrece un espacio en la vida cultural madrileña.
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24 de septiembre. En una entrevista con El País, Harwicz lamenta que hayan sido escritoras feministas quienes la señalaron y un hombre, Banville, quien se solidarizó con ella.
25 de septiembre. Más de 500 escritores y artistas, entre ellos Cristina Rivera Garza, Lucrecia Martel, Alejandro Zambra, Camila Sosa y Paul B. Preciado, firman el manifiesto “Posicionamiento colectivo por Palestina: el negacionismo fuera de los espacios literarios”, que respalda la exclusión. Ese mismo día, Harwicz participa en el festival Papeles al Viento de la Universidad de Copenhague.
Lo que sigue. El festival cierra el 27 de septiembre. Hasta hoy, ninguna institución ha explicado con claridad quién tomó la decisión ni con qué criterio.
El caso de Harwicz ya no se trata solo de una charla cancelada en Granada. Se convirtió en un reflejo de la división que la guerra en Gaza ha abierto en el mundo cultural. De un lado están quienes creen que los espacios literarios deben tomar posición y cerrarle la puerta a ciertos discursos. Del otro, quienes defienden que la literatura debe seguir siendo un lugar para escuchar incluso a quien piensa distinto. Con cientos de firmas en cada bando y sin una explicación clara de quién tomó la decisión, la pregunta de fondo sigue abierta: ¿dónde termina la libertad de expresión y dónde empieza la responsabilidad de las instituciones culturales?
Bloque de preguntas y respuestas
- ¿Por qué fue excluida Ariana Harwicz del festival Cultur-Alh de Granada?
- Según la dirección del festival, las posiciones públicas de Harwicz sobre Israel, Palestina y el boicot cultural eran “difícilmente conciliables” con los compromisos de la Universidad de Granada respecto a Gaza. La escritora sostiene, en cambio, que fue apartada por presión de militantes y que se le comunicó que no podían garantizar su seguridad.
- ¿Qué ha dicho Ariana Harwicz sobre el conflicto entre Israel y Palestina?
- Harwicz se ha opuesto públicamente a los boicots culturales contra israelíes y ha cuestionado el uso del término “genocidio” para describir la situación en Gaza. También ha criticado determinadas posiciones del movimiento de solidaridad con Palestina y ha defendido la posibilidad de mantener espacios culturales abiertos a autores con posturas diferentes.
- ¿La Universidad de Granada decidió cancelar la participación de Ariana Harwicz?
- No. La Universidad de Granada afirmó el 19 de septiembre que la decisión no fue adoptada, aprobada ni respaldada por su equipo de gobierno. La institución atribuyó la responsabilidad de la decisión a las codirectoras del festival, Ana Gallego Cuiñas y Patricia Escalona, mientras defendió el carácter plural de la universidad pública.