Pareciera ya un tema trillado, de dominio general y aunque mucho se ha hablado de él, todavía no se aprende. Cada vez hay más personas con problemas de peso, sedentarismo y terribles hábitos alimentarios que terminan en alteraciones cardiovasculares.
Si tanto se ha hablado ¿por qué todavía seguimos ignorando las medidas de prevención y cuidado del corazón?
Para hablar de salud cardiovascular hay que partir de la base de que existen algunos factores de riesgo que hacen que las personas se enfermen del corazón.
“Esos factores se pueden dividir en modificables y no modificables, estos últimos son genéticos, de herencia y carga histórica de enfermedad. Los que sí son modificables están relacionados con un buen estilo de vida y hábitos como fumar, consumo excesivo de azúcar, sobrepeso, diabetes, hipertensión, sedentarismo y mala alimentación, que afectan de manera negativa el sistema cardiovascular”, señala Sergio Franco, cirujano cardiovascular y director del Centro Cardiopulmonar y Vascular Periférico de Centros Especializados de San Vicente Fundación.
El sedentarismo
Esa es una de las condiciones más preocupantes de la época, la falta de actividad física y la creciente dependencia de la tecnología ha puesto el tema en la lupa de las instituciones de salud.
Está demostrado que conservar un hábito de ejercicio diario es muy importante para el buen estado de la salud cardiovascular, el corazón es un músculo que debe estar bien entrenado para tolerar el trabajo al que está expuesto durante toda la vida. El ejercicio regular, continuo y bien dosificado ayuda a mantener el miocardio en una condición que permite trabajar de manera adecuada.
“Al hacer ejercicio se evita el sobrepeso y el corazón trabaja mejor. El exceso de peso no altera solo la función cardiovascular sino que hace que lo que sobra del tejido corporal se convierta en grasa y eso, a su vez, genera taponamiento de las arterias y puede conducir a un infarto”, explica Franco.
Mujeres, más protegidas
Antes de la quinta década de la vida, las mujeres pueden tener un efecto protector sobre el sistema cardiovascular, en eso influyen muchos cambios hormonales propios del sexo femenino.
De ahí en adelante, especialmente, después de la sexta década de la vida, la enfermedad cardiovascular puede igualarse entre hombres y mujeres y después de la séptima década, las afectar más a ellas. Sin embargo, depende mucho de qué tipo de enfermedad se trate.
Cuando son cardiovasculares, las afecciones son diversas, se puede afectar las arterias coronarias, las válvulas del corazón, el sistema eléctrico, el músculo cardiaco y cada una de esas alteraciones va a generar manifestaciones diferentes.
“Las enfermedades del corazón no son solo infartos, este es una de las muchas cosas que le puede dar a una persona que sufre del corazón, es la que más impacto tiene en el nombre y en la recordación de la gente”, advierte el especialista.
El manejo de las emociones
Cada vez que el ser humano sufre emociones está sometido a una descarga de sustancias propias que produce el organismo, entre ellas la adrenalina y otras, que responden al llanto, la tristeza, la alegría, el susto, el estrés. Se trata de unas sustancias denominadas catecolaminas, hormonas que son secretadas en la sangre cuando una persona está bajo estrés físico o emocional. Estas sustancias tienen efecto sobre todo el organismo y, obviamente, sobre el corazón.
Cuando actúa sobre este último, aumenta la frecuencia cardiaca y la presión arterial. “Ambas situaciones en una persona que no padezca enfermedad cardiaca son bien toleradas, pero si de base tiene un componente patológico cardiovascular sí hay un efecto mayor. Por lo tanto, las emociones fuertes sí afectan por la liberación de catecolaminas, pero son más evidentes en quienes tienen una patología de base”, explica Franco
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