No cesa la polvareda en la arena política criolla luego del anuncio del presidente Gustavo Petro, que en una alocución –en contravía del acuerdo al que llegó con senadores del Partido Liberal y La U–, confirmó que en su reforma pensional (que ahora debatirá la Cámara) buscará que el umbral de cotización en Colpensiones no sea de 2,3 salarios mínimos, sino de 4 SMLV. Se trata de un punto central y si se quiere neurálgico alrededor de la discusión.
En juego está el manejo de billonarios recursos (con la propuesta de Petro, el 95% de trabajadores cotizaría en Colpensiones) y la Cámara, donde el mandatario sí goza de mayorías, será un escenario determinante para el futuro pensional del país. Sin embargo, el cambio de opinión de Petro –que para congresistas de oposición no es más que un ‘conejo’ que pone en entredicho la palabra del primer mandatario–, ha desatado todo tipo de especulaciones y comentarios en los mentideros políticos.
En contexto: Petro, con el camino despejado para la reforma pensional en Cámara: así están las cuentas
La duda que salta a la vista es: ¿qué busca el Jefe de Estado con su anuncio? Por un lado, están quienes, curtidos en la política, aseguran que el mandatario –ahora en Cámara y con mayorías– seguirá dándose la pela por lograr subir el umbral de 2,3 y, en medio de las negociaciones, se la juega desde ya un tope de 4 salarios mínimos consciente de que, como ocurrió en Senado, paulatinamente irá bajando.
También puede leer: Quiénes ganan y quiénes pierden con el régimen de transición de la reforma pensional
“Petro sabe que pocos le caminarán a ese umbral de 4, pero apostará por subir el umbral de 2,3 que acordó en Senado”, admitió un congresista de la bancada de Gobierno que pidió no ser nombrado. En este contexto, el Jefe de Estado aplicaría una máxima en negocios: fijar un tope alto para irlo bajando y llegar a un acuerdo que, al parecer, sería un umbral de 3 salarios mínimos, un acuerdo que en todo caso resulta mucho mejor del que logró en Senado.
Por otro lado, están quienes van más allá y desde ya vaticinan una osada, pero estratégica jugada ideada desde Casa de Nariño: que Petro hunda a propósito su propia reforma. ¿Es una maniobra sensata?
Un senador del Partido Liberal, quien estuvo a manteles con el Jefe de Estado el pasado 15 de abril –cuando se logró el acuerdo con nueve senadores de la bancada frente al umbral de 2,3 salarios mínimos, lo que permitió destrabar el proyecto y agrupar las esquivas mayorías–, accedió a hablar con EL COLOMBIANO bajo la condición del anonimato para explicar la intrépida estrategia que tendría ideada el mandatario.
Le puede interesar: Está en riesgo la seguridad pensional de los colombianos: las advertencias de la Procuraduría en dura carta a la MinTrabajo
“Yo creo que Petro estaría buscando con ese umbral tan alto (4) que se caiga la reforma pensional y así conseguir lo que está haciendo con la frustrada reforma a la salud: sacarla por decreto y demostrar, supuestamente, que es el mejor camino. Con eso, nos hace quedar mal a los congresistas al señalarnos de ser incapaces de llegar a acuerdos y contribuyendo a su narrativa de que el Congreso paraliza sus reformas y hay bloqueo institucional. Con eso, consigue, además, darle combustible a su constituyente y somos nosotros los que quedamos como un zapato”, explicó el congresista.
Según el senador, la ‘jugadita’ cobra aún mayor sentido si se tienen en cuenta los tiempos del Congreso. Para que la reforma sea ley, debe superar otros dos debates en Cámara: uno en Comisión Séptima y otro en plenaria.
También le puede interesar: ¿Mermelada o negociación política? Así se definió el voto del senador que salvó la reforma pensional
Si bien en la cámara baja el presidente goza de holgadas mayorías y un aliado estratégico como el presidente de la Corporación, Andrés Calle (liberal con tendencia petrista, que agilizaría la discusión), se enfrenta a una verdadera maratón para aprobarlo antes del 20 de junio, cuando concluye el periodo legislativo. De no hacerlo en estas poco más de siete semanas que restan, el proyecto terminará archivado por tiempos.
Lea más: Reforma pensional: puntos clave que debe saber de lo aprobado por el Senado
“El debate de la reforma a la salud, en la misma Cámara, duró casi ocho meses. Con la pensional el trámite en Senado se extendió durante seis meses. Y tenga en cuenta que otra reforma, que también está en Cámara, está relegada y nada que despega: la laboral”, agregó el congresista, quien duda que en poco menos de dos meses el proyecto se discuta tanto en comisión como en plenaria.
No sería una estrategia descabellada. Según el consultor en política Andrés Mejía, no sería extraño que Petro “esté deliberadamente saboteando una reforma que se iba a aprobar fácilmente. Sé que suena paranoide, pero son los tiempos que vivimos”. El también panelista de Blu Radio aseguró que, “si el objetivo real del presidente es el proceso constituyente, paradójicamente no le conviene la aprobación de sus propias reformas”.
También puede leer: ¿Petro quiere estatizar pensiones? Con nueva propuesta, el 95% de los trabajadores cotizaría todo su ahorro en Colpensiones
Al margen de las lecturas de cada quien –que no dejan de ser vaticinios políticos lanzados al hervor del debate–, lo cierto es que la patraseada de Petro causó un profundo malestar entre los congresistas que desde el propio Senado auguraban que el presidente cambiaría de opinión y que su acuerdo no fue más que circunstancial mientras conseguía destrabar el proyecto en Senado.
“Este Gobierno batió su propio récord de promesas incumplidas. En menos de 24 horas mostró su verdadera intención: solo le interesaban los votos para aprobar esta funesta reforma pensional, destrozando acuerdos a la velocidad del rayo”, reclamó el senador Juan Pablo Gallo, del Partido Liberal, uno de los congresistas que no fue invitado a Casa de Nariño para acordar el umbral dada su persistente oposición al proyecto.
“(Los senadores liberales) hicieron el gran oso nacional. No habían pasado 24 horas y ya el presidente estaba anunciando la ruptura de los compromisos”, declaró por su parte el representante Julián Peinado, del Partido Liberal y quien será uno de los congresistas que analice el proyecto cuando aterrice en plenaria.
“Para verdades el tiempo”, dijo a su turno la senadora Norma Hurtado, del Partido de La U, otra de las congresistas que advirtió que el presidente no cumpliría con su palabra. Sin embargo, al menos siete de los 10 integrantes de la bancada de su partido terminaron caminándole al proyecto.
Restan menos de dos meses para que concluya la actual legislatura y está por verse si lo de Petro al desafiar a los liberales y subir el umbral de cotización terminará sepultando su reforma o será una osada estrategia que permita darle un impulso definitivo a su idea de darle un revolcón al sistema pensional y, por ahí derecho oxigenando su ideal constituyente.