El tercer año de las negociaciones de paz entre el gobierno y las Farc comienza con la expectativa de que el ciclo 32 encarrile el proceso en la recta final con la definición de los acuerdos pendientes sobre derechos de las víctimas y el fin del conflicto.
Las delegaciones vuelven a la mesa de conversaciones en La Habana en medio de anuncios, como el de las Farc de comenzar la redacción de un acuerdo sobre víctimas. Y del Gobierno, de “agilizar” acuerdos” para no prolongar más el proceso de paz.
Pero también con las tensiones y visiones diferentes de las contrapartes. Por un lado, los delegados del Gobierno llegan a Cuba con la instrucción del presidente Juan Manuel Santos de “acelerar el paso para terminar lo más pronto posible y de una vez por todas con este conflicto armado”.
Del otro lado de la mesa, los delegados de las Farc reiteran su postura en contra de una paz “exprés” y critican las “presiones” a la guerrilla para cerrar un acuerdo final. Pero el ciclo 32 tiene nuevos escenarios respecto a la fecha de corte en 2014, que terminó el segundo año de diálogos con el tercer acuerdo parcial sobre solución al problema de los cultivos ilícitos.
Los analistas del proceso de paz coinciden que el cese unilateral de las Farc desde el pasado 20 de diciembre y el consecuente clamor social y político anticipa la discusión en Cuba de temas como el desescalamiento de las hostilidades y una tregua bilateral.
Al inicio del proceso en 2012 estos temas se planteaban al final de las conversaciones bajo el principio de “negociar como si no existiese la guerra y mantener la ofensiva militar como si no hubiese proceso de paz”.
Mientras tanto, la polarización en el Colombia entre sectores políticos y sociales partidarios y detractores del modelo de negociación mantiene un fuerte debate por los temas a abordar desde hoy en Cuba (ver recuadros).
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