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Ser Pilo Paga se sostiene con un nivel de deserción de 0,17%

El Ministerio de Educación invirtió 227.000 millones de pesos en la segunda convocatoria. Expertos piden mayor cobertura en educación superior.

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22 de enero de 2016
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22.505
estudiantes se han visto beneficiados con el programa Ser Pilo Paga.

La familia de Sebastián Urán pasa por momentos de angustia. Los días para que él abandone la casa están contados. Por primera vez emprenderá un viaje solitario de cinco horas desde Urrao, su municipio natal, hasta Medellín. Buscará trabajo y empezará a estudiar ingeniería forestal en la Universidad Nacional, como lo soñó en el colegio. Lo hará solo, becado por el programa Ser Pilo Paga. Sabe que para sostener sus aspiraciones tiene que aprender un segundo idioma, reforzar las matemáticas y trabajar para pagar un arriendo y su alimentación.

Sebastián, de 16 años, es uno de los 1.446 estudiantes que fueron premiados en Antioquia por el programa Ser Pilo Paga. Todos estudiarán gratis una carrera profesional en alguna de las 39 instituciones de educación superior acreditadas en alta calidad. Este beneficio lo pueden perder si abandonan la universidad o si pierden el semestre. En el segundo caso podrían seguir pero tendrán que pagar el semestre perdido.

Desde el lanzamiento del programa en 2014, la principal preocupación de los expertos se ha centrado en la deserción. Los estudiantes beneficiados por la iniciativa provienen de estratos 1, 2 y 3. Fueron elegidos porque sus resultados estuvieron dentro de los mejores en las Pruebas Saber. ¿Por qué abandonarían la universidad? Costos de alimentación, transporte y materiales son algunas de las dificultades que han enfrentado estos estudiantes. Además, un factor les preocupa a las familias: en caso de que el estudiante pierda el semestre deberá pagarlo.

Hasta el momento, el programa ha superado algunos obstáculos. Según el Ministerio de Educación, 10.080 jóvenes continúan becados. La deserción sólo alcanzó el 0,17 por ciento. Actualmente, dice ese despacho, se presenta una “ausencia intersemestral de 17 jóvenes que por motivos de salud o fuerza mayor han dejado sus estudios durante un período”.

La deserción, por el momento, no ha generado mayores inconvenientes en el programa. Para la segunda convocatoria del programa Ser Pilo Paga, que comenzó este año, fueron seleccionados 12.505 estudiantes. En la primera convocatoria se vieron beneficiados 10.000 estudiantes y el Gobierno Nacional invirtió 155.000 millones de pesos. Para este nuevo ciclo que empieza, el Ministerio destinó 227.000 millones de pesos.

Ser Pilo Paga es, a la fecha, uno de los programas que más ha defendido la ministra de Educación, Gina Parody: “estamos construyendo un país con igualdad de oportunidades pues el país ya cuenta con 22.505 jóvenes pilos que con su disciplina y esfuerzo lograron acceder a este a este programa”, dijo.

Los departamentos que más estudiantes han aportado al programa Ser Pilo Paga en esta segunda convocatoria son: Antioquia, con 1.446, Santander, con 931, Valle del Cauca con 903 y Bogotá con 1.801”. Existen otros departamentos en donde apenas conocen el programa. En Vaupés se vieron beneficiados dos estudiantes, en Amazonas 1, en Vichada 9, en Chocó 20 y en Guaviare 13.

Otro dato que arroja la convocatoria de este año es que del total de estudiantes elegidos, 2.805 tienen un puntaje entre 0 y 20 en el Sisbén, es decir, hacen parte de la población más vulnerable del país (ver infografía). Para las comunidades indígenas, el Ministerio otorgó 74 becas, de las cuales 51 fueron para indígenas del departamento de Nariño. De hecho, 85 estudiantes de la Institución Educativa Ciudad de Pasto obtuvieron los créditos condonables que otorga Ser Pilo Paga.

Balance de los expertos

Una de las razones por las que los estudiantes de las regiones periféricas no están accediendo como se esperaría al programa Ser Pilo Paga (Bogotá acapara el 21 por ciento de los beneficiarios) puede ser porque la educación básica allí no es la mejor. Esto se ve reflejado en las pruebas Saber. Para Alejandro Ome, economista especializado en educación, “se debería cambiar totalmente el programa. Yo recomendaría dar créditos blandos en lugar de becas. Sería mejor destinar recursos a los niveles de educación básica y media y distribuir los de la educación superior de manera más equitativa”.

Según Ome, negarle créditos a otros estudiantes que también se han esforzado es inequitativo. El hecho de que un estudiante proveniente de una población vulnerable no pueda obtener un buen puntaje en las Pruebas Saber, puede estar relacionado también con la ineficiencia del Estado en el fortalecimiento de la educación básica. Ome aclara que el programa no es inequitativo sino que “es una extensión de lo que se ha venido haciendo en las universidades públicas por décadas”, es decir, recibir a los mejores.

Otros economistas, como David Bardey, han cuestionado que el Ministerio de Educación le atribuya el costo de perder el semestre al estudiante, que evidentemente proviene de un sector de la población vulnerable. Frente a este punto, el reglamento del Ministerio sigue siendo el mismo y el estudiante debe asumir el riesgo.

El programa Ser Pilo Paga por sí solo no ayuda a disminuir la iniquidad en el país. Así lo considera Óscar Sánchez, asesor internacional en temas de educación: “Es un programa bueno, que recoge los mejores talentos de los colegios. Sin embargo, no está ampliando el acceso a la educación superior, solo está premiando a los mejores. En Bogotá, por ejemplo, salen 55.000 bachilleres cada año y por lo menos 25.000 no llegan a la universidad. Pilo Paga absorbe recursos que podrían utilizarse para ampliar la oferta”.

Una de las razones por las cuales los estudiantes han estado cerca de la deserción tiene que ver con el problema de trasladarse a otra ciudad y asumir los costos que esto conlleva. Por esta razón Sánchez le recomendó al Ministerio de Educación que los estudiantes puedan cursar unos semestres en la universidad de su municipio o departamento y posteriormente terminarla en una institución de la capital, si así lo desea.

Para Rodolfo Arango, profesor de la Universidad de los Andes, el Ministerio de Educación “debe aclarar si el programa Ser Pilo Paga le está quitando recursos a las universidades públicas. Si es así, entonces los recursos se están yendo para las universidades privadas, que son las que están eligiendo los estudiantes de Pilo Paga”.

Fabián Sanabria, antropólogo y PhD en sociología, complementa el argumento de Arango: “La gran pregunta que se hacen las universidades públicas es por qué se financian 40.000 cupos para la educación superior (que es el objetivo de Pilo Paga) y no 400.000 cupos que se podrían financiar dentro de las públicas. De esta manera no se va a ver favorecida de ninguna manera la universidad pública”.

Teniendo en cuenta que en Colombia se gradúan 500.000 bachilleres al año, Pilo Paga estaría atendiendo solamente al 2 por ciento de los egresados. Sobre la oferta para educación superior, el Ministerio de Educación le dijo a EL COLOMBIANO que “en los últimos años el país ha avanzado considerablemente hacia el propósito de cerrar las brechas de acceso a la educación superior. Entre 2010 y 2014 se generaron poco más de 464.000 nuevos cupos en educación superior, y en el Plan Nacional de Desarrollo se estableció la creación de 400.000 nuevos cupos para el cuatrienio, de los cuales 92.000 correspondieron a 2015”. Actualmente, Colombia cuenta con una cobertura de educación superior cercana al 47 por ciento.

Retos para los rectores

En 2015, la Universidad Eafit recibió 321 estudiantes provenientes del programa Ser Pilo Paga. Este año ha recibido 620 jóvenes. Dentro de los retos que tiene la universidad, según Juan Luis Mejía, rector de la institución, está el de fortalecer el acompañamiento a los estudiantes en términos psicoafectivos y académicos.

Con esta opinión coincide el rector de la Universidad del Rosario, José Manuel Restrepo: “Somos amigos incondicionales del programa. En la primera convocatoria tuvimos 200 jóvenes, esta vez son 340. Ser Pilo Paga nos ha hecho modificar políticas internas porque los estudiantes que están llegando necesitan mejoramiento académico, por eso hemos creado programas adicionales de inglés y matemáticas. También tenemos egresados destacados que le están haciendo un acompañamiento a los pilos para lo que necesiten. Nos hemos dado cuenta de que se presenta deserción cuando los estudiantes no están seguros de la carrera. Por eso estamos haciendo un seguimiento cada semana de su ejercicio académico”.

Infográfico
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