La persona con la que Daniel Briceño más trabaja en la Cámara de Representantes no es de su partido. Él mismo dice que es Carol Borda, de Salvación Nacional, el partido de Enrique Gómez que en campaña se presentó como “la lista del Tigre” y en enero se fusionaría con el partido Defensores de la Patria, del presidente Abelardo de la Espriella.
Ese trabajo conjunto dice mucho de cómo se mueve hoy el exconcejal de Bogotá que tiene apenas 35 años, pero es uno de los líderes políticos más importantes de la actualidad. Llegó al Congreso como la figura más visible de la lista uribista en Bogotá. Desde entonces se ha convertido en representante del ala más abelardista del uribismo. Lo dice sin rodeos: “Estoy jugado con este proyecto. He sido y soy cercano al presidente, y me he jugado muchas cosas por él”.
Sus reparos frente a decisiones de su partido vienen de antes. Durante la campaña recorrió las calles como jefe de “volanteo” de Paloma Valencia. Aun así, pocos días antes de la primera vuelta criticó en público la llegada de Juan Daniel Oviedo como fórmula vicepresidencial.
Le puede interesar: El Centro Democrático está en tremendo dilema: ¿puede ser leal al Gobierno sin ceder terreno?
Por eso le molesta que Enrique Gómez, enfrentado al uribismo, generalice al Centro Democrático. Según Briceño, el jefe de Salvación Nacional “nos mete a todos en una bolsa, incluso a mí”.
Briceño sabe que algunas de sus posiciones incomodan, dentro y fuera del Centro Democrático. Dice que defiende al Gobierno, pero no sin reservas. “¿Tengo diferencias con el Gobierno? Claro que sí. Creo que lo de la Andi se hizo absolutamente mal”, dijo a EL COLOMBIANO, en referencia a la salida de Bruce Mac Master. Asegura que es igual de franco con su partido, al que le ha señalado en público y en privado lo que cree que debe corregir. “Soy una persona que se expresa”, dice sin pena.
En redes, donde se mueve como pez en el agua, supo construir buena parte de su caudal electoral gracias a las denuncias de irregularidades y corrupción en el gobierno Petro. Ahora, que está del lado del Ejecutivo, la oposición lo cuestiona porque dicen que tiene un doble racero. Él sostiene que sigue haciendo control político, como prometió al ser elegido.
Otras críticas vienen de decisiones que le han dado tanta popularidad como polémica. Anunció que destinaría su prima especial de congresista a víctimas de las Farc; este primer año irá para Deisy Dorelly Guanaro, activista de Rosa Blanca y víctima de reclutamiento y violencia sexual. También rechazó el esquema de escoltas que le correspondía. Para unos es coherencia; para otros, populismo.
Pero, ¿de dónde viene Briceño y cómo logró convertirse en una figura tan relevante en la política actual?
El nieto del pastor
Para entender sus orígenes políticos hay que ir al sur de Bogotá en los barrios populares. Briceño lleva los apellidos de su madre porque su padre lo abandonó. Fue su abuelo, Samuel Briceño, pastor de la Iglesia Cuadrangular en el barrio Molinos, quien asumió el papel de padre, y de ahí la cercanía entre ambos. Su familia es religiosa y de origen popular. Uno de sus tíos también es pastor.
El abuelo fue liberal toda la vida. Según cuenta Briceño, por esa vía entraron muchos protestantes al país. Pero en los 2000 su abuelo cambió: “Yo no he conocido a una persona más uribista que él”, ha dicho en varias entrevistas.
Ese abuelo, que siempre ha premiado el mérito, le pagó la universidad; estudió Derecho en el Externado. Y también lo acercó a la política. En 1997, junto con otros dos pastores de su iglesia, respaldó la primera aspiración al Concejo de Emel Rojas, hoy concejal de Bogotá. “Lo conocí muy niño, muy, muy pequeño”, recuerda Rojas.
En 2015, ese joven buscó ser candidato a edil de La Candelaria, pero no le alcanzaron los votos. Cuando Rojas llegó al Concejo en 2016, se lo llevó a su equipo. Briceño trabajó allí cerca de seis años, con una pausa para estudiar, hasta que renunció para buscar su propia curul. Rojas lo recuerda como un todero: “Era un muy buen abogado, pero también manejaba muy bien las redes sociales”. Y, sobre todo, conocía a fondo la contratación pública de la plataforma Secop.
Cuando quiso dar el salto, la puerta natural era Colombia Justa Libres, el partido de su jefe. Pero, según Rojas, esa colectividad estaba al borde del umbral, y el Centro Democrático le abrió un espacio.
En el uribismo, sus padrinos fueron Miguel Uribe Turbay y Andrés Forero. Briceño conoció a Uribe Turbay cuando este era secretario de Gobierno de Bogotá y él trabajaba como asesor en el Concejo. Se hicieron cercanos y compartían la idea de un relevo generacional en la derecha.
Días antes del atentado contra Miguel Uribe Turbay, en junio del año pasado, celebraron juntos el cumpleaños de Briceño. Desde la muerte del senador, en agosto de ese mismo año, el ahora congresista ha encabezado varios homenajes en su memoria.
De redes al Congreso
Su forma de hacer política ha sido la de un veedor digital. Desde el Concejo revisaba la contratación del gobierno Petro y la convertía en hilos y videos “digeribles” que generaban escándalos. Esa audiencia se convirtió en votos: en marzo de 2026 sacó más de 262.000; en la historia del Congreso solo lo superan Álvaro Uribe y Antanas Mockus.
Hoy buena parte de esa vigilancia pasa por La Milagrosa, un videopódcast que comparte con un grupo de comentaristas de la derecha digital. El canal ha tenido varios programas. Uno de ellos fue Nación Sabrosa, por cuya mesa pasó hace dos años Abelardo de la Espriella, mucho antes de ser candidato, cuando todavía era un abogado mediático que coqueteaba con la política. Esa vez hablaron de “la derecha cobarde”.
Pero su relación con los partidos nunca fue cómoda. Personas cercanas señalan que hace unos años sentía que ninguno representaba de verdad sus ideas, y que Salvación Nacional tampoco lo convencía.
Algunas fuentes aseguran que la grieta con su partido durante las elecciones le costó la presidencia de la Cámara. Antes del 20 de julio, mientras se negociaban las postulaciones, su votación lo puso en la lista de opciones. Para el Gobierno era una jugada doble: le daba la presidencia al Centro Democrático, el partido de la coalición con más curules, y al mismo tiempo ponía allí a una figura cercana al presidente.
Pero en el CD pesaron dos cosas: que no tenía ninguna experiencia legislativa y que había criticado la fórmula del partido. El reproche venía sobre todo de los cercanos a Paloma Valencia.
En una entrevista con Cambio, Briceño contó que su abuelo le planteó que había llegado la hora de una transición: que jóvenes como él abrazaran las ideas de Uribe, pero que Uribe fuera más “un motor” que una figura.
Ahora la atención está en las elecciones regionales. Defensores de la Patria se fusionará con Salvación Nacional y busca sumar a Creemos. Briceño cree que los primeros en irse para esa alianza saldrán del Centro Democrático.
Le puede interesar: Carlos Carrillo y Daniel Briceño no se bajaron de “farsante” y “dolido”; ¿por qué el agarrón?
Por eso propone competir donde se pueda y unirse donde haga falta. En Antioquia, Santander, Norte de Santander, donde la derecha suele ganar, cada fuerza puede ir por su lado. Bogotá es otra historia. “¿Vamos a pelearnos para entregarle Bogotá a Petro y a Claudia López, que sí se unieron después de odiarse toda la vida?”, cuestiona.
La respuesta la tiene él mismo.
Bloque de preguntas frecuentes
- ¿Cuántos votos obtuvo Daniel Briceño en las elecciones al Congreso?
- En las elecciones de marzo de 2026, Daniel Briceño obtuvo más de 262.000 votos, convirtiéndose en una de las votaciones más altas en la historia del Congreso de la República de Colombia, solo superado por Álvaro Uribe y Antanas Mockus.
- ¿Qué profesión tiene Daniel Briceño y dónde estudió?
- Daniel Briceño es abogado egresado de la Universidad Externado de Colombia. Se especializó en contratación pública y análisis de la plataforma Secop, herramientas con las que construyó su perfil de veedor digital antes de llegar al Congreso.
- ¿Cuál es la relación entre Daniel Briceño y el Centro Democrático?
- Llegó al Congreso en la lista del Centro Democrático impulsado por líderes como Miguel Uribe Turbay y Andrés Forero. Aunque defiende las causas del partido, ha mantenido una postura crítica frente a varias decisiones colectivas.