A diario, un promedio de tres niñas entre los 10 y los 14 años dieron a luz durante los primeros 10 meses de 2021. Así lo reveló el Departamento Administrativo Nacional de Estadística, el cual aseguró que el dato de esos 886 partos de menores de 14 años se convirtió en uno de los más alarmantes año pasado.
La cifra es tan preocupante, que el mismo director del Dane, Juan Daniel Oviedo, aseguró que puede obedecer a un incremento de abusos sexuales durante la pandemia, pues los integrantes del hogar se vieron obligados a permanecer en sus casas aumentando las posibilidades de cometer el delito.
De hecho, ese ha sido un dato respaldado por organizaciones internacionales como ONU Mujeres y Unicef, las cuales han alertado por los efectos colaterales de la pandemia, que aumentaron los abusos de todo tipo a niñas y adolescentes por parte de los miembros más cercanos del núcleo familiar.
En su informe –publicado este martes– el DANE informó que la tendencia de ese aumento de niñas embarazadas se mantuvo durante los últimos dos períodos reportados, pues entre julio y septiembre hubo un incremento del 31 %, y entre octubre y diciembre subió más de medio punto porcentual, cerrando en en 35,1 %.
Pero esa no es la única preocupación de la entidad. Las cifras de 2021 revelaron también que un total de 91.215 adolescentes entre los 14 y 19 años se convirtieron en madres durante ese año. “Y esa cifra no puede sonarnos pequeña. Una sola niña que tenga un hijo a esa edad no solo ve deterioradas sus condiciones de salud, sino que trunca sus proyectos de vida y limita sus posibilidades de estudiar o ingresar al mercado laboral en el futuro”, dice Mariana Ardila, abogada de la dirección legal de Women’s Link Worldwide, una organización internacional que lucha por los derechos de las mujeres.
Y en eso concuerda la epidemióloga Yessica Giraldo, docente e investigadora de la Universidad CES, quien cita las advertencias de la Organización Mundial de la Salud sobre los riesgos para la madre y el feto cuando se conciben en una edad inferior a los 18 años. “Además, los embarazos entre los 10 y los 18 años se convierten en tema de salud pública no solo por los riesgos psicológicos y sociales que implican, sino porque se convierten en un problema de salud pública en la medida en la que generan círculos de pobreza, como insiste la OMS”, agregó la experta.