Nueve mujeres muertas en Medellín por cirugías plásticas, al menos 10 demandas contra médicos que no procedieron de manera adecuada, quejas contra el Ministerio de Educación por permitir que cirujanos sin suficientes años de estudio operaran. En fin, cientos de víctimas que el Estado no ha logrado contabilizar y que hasta este año son visibles.
El caso de Lorena Beltrán se ha convertido en el ejemplo donde confluyen diferentes irregularidades durante una cirugía plástica: un médico con unas credenciales sospechosas, una cirugía de reducción de senos que dejó cicatrices imborrables, un tratamiento para recuperar el daño que no funcionó y un aval por parte del Ministerio de Educación al médico que operó.