Hacer la paz es tarea de todos, y facilitar que las condiciones de vida de aquellos que han sido excluidos, apartados y abandonados durante décadas es también responsabilidad del empresariado. De ello han sido conscientes en las federaciones de Cafeteros y Cacaoteros de Colombia, que vienen acompañando a 1.541 familias que decidieron sustituir cultivos de coca por sembrados legales que les permitan salir de la violencia a las que han estado condenadas.
De acuerdo con la Oficina de la ONU contra la Droga y el Delito (Unodc), encargada del monitoreo del Plan Nacional de Sustitución de Cultivos, PNIS, en el marco de un convenio con la Fedecafé, 475 familias se encuentran implementando su proyecto productivo en Briceño (Antioquia). Y de un convenio...