Cientos de armeritas oraron ayer por sus familiares y amigos que hace 30 años murieron luego que la avalancha del volcán Nevado del Ruiz arrasara Armero.
Los actos religiosos los encabezó el cardenal Rubén Salazar Gómez, quien envió un mensaje de esperanza a los asistentes y pidió no dejar relegado lo que queda de esta población y crear estrategias que eviten que catástrofes similares vuelvan a suceder.
En este trigésimo aniversario, la Secretaría de Ambiente y Gestión del Riesgo del Tolima entregó a los armeritas una escultura del Papa Juan Pablo II, imagen que quedó esculpida frente a la cruz que el Sumo Pontífice visitó en 1986.
“Lo especial de esta iniciativa es que fue hecha de piedras volcánicas de la misma tragedia, con el propósito de transformar el dolor en aceptación. La idea fue hacer una transmutación del sentido que le hemos dado a las piedras de Armero, de dolor y sufrimiento, y de que fueron las causantes de arrasar la ciudad”, dijo Darío Novoa, escultor.
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