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¿Quién fue María Villa, la antioqueña que empezó a pintar a los 54 años y dejó huella en el arte colombiano?

Volver a María Villa reúne más de 100 obras de María Villa en la Galería Carlos Orozco, en El Poblado, en la que es la exposición más grande dedicada a la artista antioqueña desde su muerte en 1991. La muestra estará abierta hasta el 31 de octubre

  • María Villa falleció en 1991. Fue una de las artistas antioqueñas destacadas de las últimas décadas del siglo XX. FOTO: EL COLOMBIANO.
    María Villa falleció en 1991. Fue una de las artistas antioqueñas destacadas de las últimas décadas del siglo XX. FOTO: EL COLOMBIANO.
hace 32 minutos
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Sin saber nada de arte, a los 54 años, María Villa agarró el pincel y comenzó a plasmar en retacitos de lienzo aquello que observaba cada día en la Medellín de los sesenta. Es un misterio cuántas pinturas hizo durante las más de tres décadas que fue artista, pero lo que sí fue un hecho es que, de manera impensable, llegó a convertirse en un nombre relevante en el mundo del arte local y nacional durante sus últimos años de vida.

Después de su muerte, en 1991, han sido pocas las veces que su trabajo ha sido expuesto en la ciudad. Volver a María es el nombre de la exposición que está actualmente en la Galería Carlos Orozco, en El Poblado, y que estará disponible hasta el 31 de octubre. Es la primera vez que se realiza una exposición tan grande de Villa tras su muerte, reuniendo más de cien obras en un mismo lugar.

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La historia de María Villa

María Villa nació en Guarne en 1909 y llegó a Medellín siendo joven. Provenía de una familia humilde y durante buena parte de su vida trabajó como empleada doméstica. La pintura la conoció cuando ya era una mujer adulta: el arte llegó a su vida de la mano del artista Federico Vargas, un joven que conoció cuando este tenía 21 años, en una pequeña tienda que Villa tenía.

En varias entrevistas, como una que dio a EL COLOMBIANO en agosto de 1991, poco tiempo antes de morir, contó cómo comenzó a hacer sus primeras obras recogiendo a escondidas los trocitos de lienzo que a su esposo le sobraban, cómo lo veía pintar durante horas y después ella, cuando estaba sola, también lo hacía, sin formalismo alguno. Al terminar, escondía sus creaciones debajo del colchón.

“Es una mujer que tiene una historia de vida excepcional. No todo el mundo tiene la sensibilidad que ella tuvo y que ella mostró. María no recibió formación artística; nadie le enseñó a pintar. Nunca recibió una clase. Todo lo que está en la exposición lo hizo a partir de la observación pura y la sensibilidad”, le explicó a EL COLOMBIANO Camila Téllez, una de las curadoras de Volver a María junto a Carlos Uribe y Raúl Zuleta.

De hecho, la misma artista —que admiraba el arte clásico y el realismo, que busca representar la vida cotidiana y el mundo de forma objetiva— decía que uno de sus grandes anhelos llegó a ser reproducir de manera exacta el rostro de alguna persona. Sin embargo, con sus trazos amplios y su paleta de colores, en su pintura hizo imágenes de la cotidianidad paisa, como niños jugando, flores, bodegones y también figuras religiosas.

Y es que esas pinturas, que habrá quien tilde de “mamarrachos” o asegure que “hasta un niño podría hacerlas”, son también producto del contexto de la época. Villa comenzó a desarrollar su actividad artística hacia la década de 1970, en un momento en que el panorama del arte en Medellín estaba cambiando.

Como explica Téllez, las tres Bienales de Arte de Coltejer habían contribuido a ampliar la mirada sobre lo que podía considerarse arte. Comenzaron a ganar espacio propuestas alejadas de la pintura académica tradicional y aparecieron artistas con aproximaciones geométricas, conceptuales, pop y otras formas de expresión que se apartaban del paisaje y el retrato convencionales.

A pesar de que esta exposición es la más numerosa que se ha hecho de María Villa luego de su fallecimiento, una de las dificultades es que, como no les puso fecha a sus obras, estas no pueden organizarse cronológicamente. Por eso están ordenadas por temas, donde el catolicismo es uno de los más relevantes.

De hecho, las únicas piezas de María que pueden identificarse temporalmente datan de 1986, cuando la Alcaldía de Medellín le encargó un Viacrucis de 15 pinturas para el Pueblito Paisa, del que más tarde serían robadas cuatro escenas.

Para el momento del encargo, Villa ya era reconocida en el contexto artístico local y nacional: algunos la catalogaban como expresionista, otros como primitivista, pero todos coincidían en el valor y la belleza de sus pinceladas.

Para la curadora, esta podría inscribirse en el arte naíf, una corriente que se caracteriza por la ingenuidad, la espontaneidad y el uso de formas que recuerdan a una mirada libre, entre otros aspectos.

Aunque gozó de reconocimiento en vida, después de su muerte, en 1991, buena parte de sus obras quedó en colecciones privadas y han sido pocas las exposiciones que se han hecho sobre ella en Medellín en las últimas décadas.

En 2004, el Museo de Antioquia llevó a cabo María Villa o la otra belleza y, más recientemente, en 2017, el Banco de la República presentó en Bogotá Aparente ingenuidad, una exposición dedicada a pintores primitivistas de su colección en la que ella estaba incluida.

La exposición que está actualmente en la Galería Carlos Orozco nació, precisamente, de la búsqueda del trabajo de la artista. El año pasado llegó a la galería una persona interesada en vender una colección de María Villa.

A partir de ahí comenzó una investigación para localizar más pinturas, en la que hasta ahora han hallado alrededor de 120 obras. Pero esta muestra, además de reunir estas piezas, tiene el objetivo de devolver a María Villa al presente y no dejarla únicamente como un nombre asociado al pasado.

Téllez señala que continúan en la búsqueda con el propósito de publicar un libro sobre María Villa, con base en una investigación que Zuleta, uno de los curadores, viene haciendo desde hace algunos años.

“La idea es volver a recuperar el nombre de María, volverlo a poner en el plano actual del arte para que la gente no solamente lo vea como una mujer que expuso a finales del siglo XX, sino como una artista que tuvo un aporte importante dentro de la pintura colombiana”, concluye.

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Bloque de preguntas y respuestas

¿Dónde se puede ver la exposición Volver a María de María Villa y hasta cuándo estará?
La exposición Volver a María se puede visitar en la Galería Carlos Orozco, en El Poblado, Medellín, hasta el 31 de octubre. La muestra reúne más de 100 obras de la artista.
¿Qué obras de María Villa se pueden encontrar en la exposición Volver a María Villa?
La exposición reúne pinturas de niños, flores, bodegones, escenas de la cotidianidad paisa y figuras religiosas. Las obras están organizadas por temas, ya que Villa no fechó sus pinturas y, por eso, no es posible ordenarlas cronológicamente
¿Qué estilo artístico tenía María Villa?
María Villa ha sido catalogada como expresionista y primitivista, mientras que la curadora Camila Téllez señala que su obra podría inscribirse en el arte naíf, caracterizado por la ingenuidad, la espontaneidad y una mirada libre. La artista no recibió formación académica y desarrolló su pintura a partir de la observación y la sensibilidad.

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