Pico y Placa Medellín
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La calidad de vida, a veces, se ve afectada por el contexto que rodea la vivienda que se ocupa. Le contamos cómo viven 4 ciudadanos de Medellín.
Escribía el poeta Mario Benedetti: “Ésta es mi casa/aquí sucedo, aquí me engaño inmensamente. Ésta es mi casa detenida en el tiempo”. La casa, que condena o da sosiego y donde se vive porque no hay más dónde, o porque es tu paraíso.
En Medellín, hay quienes duermen oyendo el ruido de los carros, pasar y pasar, incesantes, en una estampida que desvela y que atormenta el alma, como le pasa a Gonzalo Medina, un sacerdote de Laureles que vive en una casa a cinco metros de una avenida y a 20 de uno de los cruces viales más complejo de la ciudad. O quien habita en la paz de un cerro, entre árboles y pájaros que vuelan y alegran las mañanas con sus cantos.
“Este es mi paraíso del que jamás quisiera irme”, dice Juan Carlos Vélez, habitante del Cerro de las Tres Cruces, uno de los espacios ecológicos más frescos, admirados y visitados de Medellín por caminantes y amigos de la naturaleza, al que él no va de paseo sino que lo tiene para sí todo el tiempo.
¿Habrá para los humanos un sitio más importante...