Agradecidos con las oportunidades que han encontrado en Medellín, pero sin dejar de pensar en todas las personas que dejaron en su país, venezolanos residentes en la ciudad se reunieron ayer en el parque Bolívar para pedir que se permita el paso por la frontera, para que sus compatriotas puedan contar con medicamentos y alimentos que allá hacen falta.
“Es un dolor inmenso dejar seres queridos allá, en Venezuela, pero es una necesidad”, confiesa Diego Armando Figueroa, de 28 años, que hace cuatro meses llegó a Medellín ante la escasez de productos básicos, crisis que atribuye, como muchos de sus compatriotas, a las políticas del Gobierno de Nicolás Maduro. En San Cristóbal, Táchira, quedó su madre y seres queridos.
Decenas de venezolanos que residen en Medellín, compartieron en el parque Bolívar, música y alimentos de su país, exaltaron sus símbolos patrios e hicieron una colecta de medicinas, alimentos no perecederos y ropa para enviar a sus familiares y conocidos.
“Allá las oportunidades de vida no se están dando, ni en alimentos ni medicamentos ni objetos personales”, lamentó Figueroa.
“Gracias a Dios encontramos en Medellín una ciudad que no te da la espalda porque eres de otro país, sino que te acogen y te apoyan”, comentó por su parte Loren Andrea Botía, otra de las venezolanas que asistieron a la cita alrededor de la estatua de Simón Bolívar, libertador de Colombia, Venezuela, Ecuador y Perú, y fundador de Bolivia, como consta en la placa de conmemoración.
“Es triste dejar tu país, donde te criaste y tienes tu familia. Es muy triste hablar con tus abuelos y que te digan que allá no consiguen ni siquiera pastillas de acetaminofén”, dijo Loren Andrea, que vive en Medellín desde hace dos años con su papá, mamá y hermana, aunque con muchos familiares todavía en Venezuela.
“Es muy triste saber que yo tengo aquí todo y ellos no”, concluyó.
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