Pico y Placa Medellín
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Con especies nativas y recuperando rastrojos buscan mermar el impacto de la minería en el Bajo Cauca.
Sobre las tierras secas, áridas y degradadas por la minería, empieza a florecer la esperanza. A más de 30 grados de calor, decenas de familias del municipio de El Bagre siembran acacias, robles, abarcos y otras especies de flora que, cuando crezcan, serán su sustento en una tierra donde el oro parece haberse agotado y resulta necesario pensar en otras alternativas para sobrevivir.
El Bagre, a 326 kilómetros de Medellín, en la región del Bajo Cauca antioqueño, es una de las poblaciones que en los últimos años más ha sufrido las consecuencias de la explotación minera. Miles de hectáreas de este territorio (42.000 según Corantioquia) están degradadas y sus fuentes hídricas contaminadas, con una descomposición ambiental que parecía no tener freno.
Sobre ese caos, la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid), a través de su programa Oro Legal y en convenio con la Corporación Trópico Diverso y la comunidad ubicada en la quebrada Villa, implementan un proyecto que busca...