En La Ceja del Tambo hay pocos a los que María Orfilia Ocampo Valencia no les haya obsequiado una sonrisa. Ella era uno de los personajes más reconocidos en este municipio del Oriente antioqueño y falleció el pasado fin de semana.
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A pesar de su baja estatura, no pasaba desapercibida con su vestimenta de un blanco impecable cuando vendía colombinas y confites en el parque central o por las inmediaciones del restaurante Candilejas y la cafeteria las Delicias.
Natalia Montoya, periodista del canal local Mundo+, quien tiene 33 años, asegura que desde que se conoce vio a María Orfilia en esos menesteres y con ese atuendo.
“Sabía quién era todo mundo; se ponía siempre vestido blanco con buzo y falda, además de una diadema”, detalla la comunicadora.
Sin falta, en su saludo hacia ella incorporaba una pregunta acerca de si doña Adriana Correa, la mamá, estaba “aliviadita” y le encomendaba a la joven que la cuidara mucho.
Para las chicas que pasaban por su lado no tenía reparo en dedicarles una expresión amable de “qué más mis niñas”, con su voz de tono tan suave que parecía diciendo un secreto.
“Contaba que la Virgen se le había aparecido toda de blanco y por eso siempre vistió de ese color; era muy cercana a la gente. Decía “la Virgen María te bendiga” y siempre tenía una palabra de aliento para el que se le acercara, según relata Natalia.
Para darle un toque de veracidad a su versión, María, que al momento de morir contaba con 71 años, mostraba una foto en la que aparentemente se divisaba un reflejo de la madre de Jesús de Nazareth.
A la hora de despedirse, una de sus frases preferidas era “Dios te va a cuidar”.
Otras personas en La Ceja detallan que el estado civil de María fue un enigma, pues casi todo mundo la daba por soltera, pero se esparció por un tiempo el rumor de que en realidad era casada.
Lo cierto es que jamás se supo que tuviera hijos. La única relación filial que se le conocía la llevaba con su hermano Joaquín, quien falleció en diciembre pasado. Desde entonces, la cuñada, esposa de este, asumió los cuidados de la septuagenaria.
Pero como los achaques empezaron a impedirle las caminatas urbanas para hacer sus ventas, hacer alrededor de tres años fue favorecida con un puesto en un hogar geriátrico perteneciente a la Fundación Manos que Transforman.
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El domingo pasado en la tarde, en ese lugar, fue su muerte y las exequias se realizaron el mismo día. La gente que asistió a la ceremonia fue mucha, pero más todavía fueron las personas que expresaron su pesar en las redes sociales y que subieron fotos donde aparecían abrazados con ella.
Incluso, la alcaldesa, Libed Santa, puso su mensaje diciendo que María “era una de las personas más queridas y recordadas en nuestro municipio. Su alegría, cercanía, y la huella que dejó en tantas personas hacen que su partida sea una pérdida que enluta a toda la comunidad”.
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