El éxito de las maquinarias electorales montadas a partir de relaciones clientelistas explicarían que políticos vinculados con hechos de presunta corrupción electoral obtuvieran sus respectivas curules en las elecciones del domingo y hasta con votaciones abultadas.
El sábado EL COLOMBIANO denunció la supuesta compra de votos por parte de la campaña de Carlos Motoa (Cambio Radical) en la zona noroccidental de Medellín; y el mismo día de elecciones publicamos una crónica vivencial de cómo personas ligadas a la campaña de Jhon Jairo Roldán estarían constriñendo a electores del municipio de Caldas.
Motoa obtuvo 70.672 votos, de los cuales 23.012 correspondieron al Valle, su departamento de origen, y Antioquia le aportó 18.061, un caudal inmenso, sobre todo si se considera que en las elecciones de 2018 acá alcanzó solo 4.387 votos.
James Gallego, su fórmula a la Cámara en Antioquia, sacó 24.862 sufragios, siendo el segundo más votado en el departamento por la coalición Cambio Radical - Colombia Justa Libres - Mira.
Fuentes consultadas por EL COLOMBIANO aseguran que la ficha clave del éxito de Motoa en este departamento se llama Gabriel Jaime Rico, a quien el congresista ubicó como vicepresidente en la empresa estatal 4-72, gracias a sus influencias en Bogotá. De hecho, a mediados de febrero el exconcejal Bernardo Alejandro Guerra denunció un cónclave que se hizo en Cauca Viejo (Jericó), donde estuvo Rico sentado con varios alcaldes del suroeste antioqueño y el alcalde de Medellín, Daniel Quintero, entre otros funcionarios y políticos. Incluso se publicaron fotos al respecto.
El mejor resultado de Motoa ocurrió en Sabaneta (5.855 votos) y Medellín (3.364), cuyos alcaldes —Santiago Montoya y Daniel Quintero— participaron del encuentro de Cauca Viejo.
La denuncia que llegó a este diario mencionaba que había personas ofreciendo $100.000 en Castilla por listados de 10 personas dispuestas a votar y en las vísperas del día de elecciones les confirmaron que el ejercicio se debía hacer a favor de Motoa.
El electo senador Motoa explicó que el resultado favorable se debió a un trabajo juicioso y continuo que ha tenido resultados de manera progresiva. “Esta es la tercera elección con presencia en Antioquia. La primera saqué cerca de 8.000 votos en Medellín”, dijo. Añadió que ha tenido concejales en Sabaneta, Envigado y Medellín, lo que demuestra que “su presencia no es coyuntural ni accidental”.
Y sobre la influencia de Rico en los resultados contestó con vehemencia que “es mentira. Si eso fuera así hubiera sacado una votación más importante”. También negó que hubiera ocurrido algo parecido a la presunta compra de votos que denunció en su momento este diario.
Otra fuente ligada con esa campaña explicó que en la zona noroccidental pagaron 60 mil pesos por concepto de “logística de transporte” a personas cercanas a su causa para que movilizaran electores el domingo y un requisito era que llevaran mínimo a 10 allegados dispuestos a votar por Motoa y Gallego. También negó que el senador apoye al alcalde Quintero, y mostró una foto del Valle donde este figura con Federico Gutiérrez, quien se opone al mandatario de Medellín.
Por otra parte, las denuncias contra el repitente senador Jhon Jairo Roldan partieron de la llamada de una lectora, según la cual en un negocio cercano al hospital San Vicente de Paúl de Caldas, estaban comprando votos.
Al llegar al lugar, los periodistas vieron que quienes trabajaban para la campaña de este político no solo entregaban comida gratis sino que recibía cédulas, las comparaban con planillas propias y aclaraban que debían votar por Roldán y su socio a la cámara Rodrigo Ardila; luego mandaban “edecanes” a que acompañaran a los votantes hasta la entrada de las urnas.
Al final del conteo de votos, Roldán alcanzó su curul con 87.983 votos a nivel nacional, y de ellos 65.779 procedieron de Antioquia. Su fórmula en cambio, se ‘quemó’.
Regístrate al newsletter