Pico y Placa Medellín
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La vieja carretera cumple 65 años. Fue clave para la región, pero otros proyectos sentenciaron su abandono.
Abrir camino entre montañas fue la misión que asumió don Francisco Javier Manco durante 30 años. Los retadores suelos del Occidente antioqueño fueron casa para él y sus herramientas, por más de 10.950 días.
La tarea era clara: acercar el Aburrá con el Occidente, mediante su pico y pala, para que fuera más sencillo llegar al mar. Que por donde crecía monte o habitaban fieras pasara, años después, el desarrollo de una región y de todo un país. No era menor la encomienda.
“Tenía 25 años cuando comencé a trabajar en la vía. El oficio mío en la carretera era cunetear. Me tocó trabajar desde Medellín hasta el alto de Boquerón. Cumplí 55 años cuando ese tramo entró en operación”, describe.
Don Francisco tiene hoy 95 años. ¿Comprendería, a los 25, que su arrojo para dominar montañas les permitiría a sus coterráneos conectarse con el mundo? ¿Sabría, entonces, que su empeño podría igualarse con el de don Gonzalo Mejía Trujillo o el de otros dirigentes? Solo su memoria —que ya escasea— lo tiene claro....