A algunas zonas de Antioquia, de lo puro lejos como dicen los campesinos, apenas llega la luz del sol. Hay territorios apartados, en lo más profundo de un escarpado cañón o en la cima de una cordillera. En esos puntos lejanos, inimaginables, también vive gente. Y hasta esos lugares tienen que llegar las vacunas contra la covid-19. El reto es atravesar la espesura, el camino sinuoso o el río caudaloso para llevarlas a los habitantes.
Lepoldo Giraldo, gerente de vacunación de Antioquia, reconoció que hay zonas muy apartadas en el departamento, a las que ha tocado llegar en helicóptero. “A cada pueblo llegamos dos o tres días después de que nos entregan las dosis. Los municipios que tienen etapas abiertas han recibido Janssen, lo que ha logrado...