Los días de gloria para la antigua vía al Mar, y los tramos que conectan a los corregimientos de San Sebastián de Palmitas y San Cristóbal, pasaron desde el 20 de enero de 2006, cuando el túnel de Occidente recibió los vehículos que antes transitaban por este corredor para ir al Occidente y al Urabá antioqueño. Las mantienen transitable con paños de agua tibia.
El tramo de 72,5 kilómetros, que inicia en las partidas que dividen las vías de Boquerón y la de San Pedro de los Milagros y llega hasta San Jerónimo, da muestras de su abandono. Las grietas y los hundimientos en por lo menos 10 tramos hasta el Alto de Boquerón, evidencian el olvido en el que se encuentra esta vía que, por 65 años, fue una de las más transitadas.
Marta Lía Uribe, quien tiene su estadero en el Alto de Boquerón desde 1978, aseguró que en estos momentos logra subsistir con algunos conductores que se aventuran a pasar por esta vía y los ciclistas, quienes se aprovechan de la inclinación y los daños para aumentar la dificultad de los recorridos.
“La verdad es que esta vía está muy mala y como ya son muy poquitos los carros que pasan, nadie le presta atención, nadie le mete la mano”, dijo la comerciante.
Ante el poco flujo vehicular, ya que según Invías circulan 60 vehículos cada día, este corredor es utilizado por las academias de conducción.
“Eso por acá se volvió una vía para que la gente aprenda a manejar, para que aprendan a sortear las dificultades sin el susto de ver muchos carros. De pronto se encontrará uno que otro ciclista en el camino, pero esto por acá es muy solo”, dijo Adolfo Calle, un zapatero de la vereda San José de la Montaña, de San Cristóbal, para la cual es necesario transitar por esta vía para acceder.
Sí le hacen mantenimiento
Pese a la afirmación de los habitantes de las veredas ubicadas sobre en los costados de esta carretera, Invías aseguro que hacen trabajos rutinarios de mantenimiento y desde que ellos la recibieron, en septiembre de 2019, se han destinado $80 millones mensuales para ello.
“En el 2021 se invirtieron más de $270 millones en mezcla asfáltica, para mitigar y mejorar la circulación de los vehículos entre San Cristóbal y el desvío para San Pedro de los Milagros, más los recursos ocasionales en la atención de emergencias, que por estas temporadas de invierno no dejan de presentarse”, dijeron.
De los recursos invertidos diariamente por Invías en todo el corredor, $36 millones son para el tramo de Medellín, el cual pasa por los corregimientos de San Cristóbal y San Sebastián de Palmitas, pero estos son insuficientes.
“Cuando hay cierres en la vía al túnel de Occidente, esto por acá se llena de carros y se arman las congestiones porque muchos carros se quedan atascados en las fallas viales. Ahí sí se acuerdan que la vía existe”, manifestó Calle.
Aunque Invías aseguró que esta desde el 2006 es considerada como una ruta alterna, su estado da cuenta de la poca atención que se le presta y se le entrega toda la confianza a esta nueva vía que “si llega a fallar y no le hacen nada a esto por acá, se quedarían sin por dónde pasar”, concluyó la comerciante Uribe