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Antioquia | PUBLICADO EL 02 julio 2022

“Diluvio eterno” tiene al Suroeste al borde de perder sus cosechas

La subregión es la más afectada por la actual temporada de lluvias. Los cultivos se pierden y las vías se caen.

  • El agua no ha permitido la floración de los cultivos y eso ha provocado que muchos de ellos se pierdan y no alcancen a crecer. Los suelos están saturados de agua. FOTO manuel saldarriaga
    El agua no ha permitido la floración de los cultivos y eso ha provocado que muchos de ellos se pierdan y no alcancen a crecer. Los suelos están saturados de agua. FOTO manuel saldarriaga
  • El agua no ha permitido la floración de los cultivos y eso ha provocado que muchos de ellos se pierdan y no alcancen a crecer. Los suelos están saturados de agua. FOTO manuel saldarriaga
    El agua no ha permitido la floración de los cultivos y eso ha provocado que muchos de ellos se pierdan y no alcancen a crecer. Los suelos están saturados de agua. FOTO manuel saldarriaga

Con una hipérbole, García Márquez hizo llover cuatro años sobre Macondo. El Suroeste de Antioquia parece hacerle carrera al pueblo de ficción. Los agricultores de los 23 municipios que conforman la subregión están cansados del agua. Dicen que llevan dos años sin tregua, de pura lluvia; los cultivos se pierden, las vías se vienen al suelo. Y no parece posible una consagración de la primavera.

La temporada de lluvias, inusualmente larga, ha afectado a casi todos los municipios. El agua no ha parado de caer a ambos lados del río Cauca. En Venecia, por ejemplo, los caficultores están contra las cuerdas. Junio ha sido siempre un mes de tránsito hacia una temporada seca, muy necesaria para que el café y los cítricos puedan pelechar. Pero este año, sin un momento de descanso, los árboles han sentido el embate de las lluvias y el frío.

Rafael Hoyos es un productor de mandarina y café de Venecia. Hace muchos años tiene finca, dice, pero esta temporada de lluvias le ha sido particularmente adversa. “Como no ha habido tiempo seco, no hay florecencia. La temperatura baja y no se dan las condiciones para que haya frutos”, explica el productor, que también siembra café. Su explicación apunta a que los cítricos necesitan, por lo menos, un mes seco para pelechar, cosa que no ha pasado.

Hoyos calcula que la producción de café estará por un 30% por debajo del promedio este año. Las mandarinas, por su parte, podrían reducirse en un 40% con relación al año pasado. “De cien kilos que sacábamos en cajas para Medellín, estamos sacando apenas 40 kilos. A eso hay que sumarle el mal estado de las vías”, argumenta el productor.

Otro agricultor de Venecia, de la vereda Arabia, cuenta que hace unos años sacaban 1.000 toneladas anuales de mandarina y este año, si les va bien, estarán por las 300. “Llevamos con lluvias desde el segundo semestre del año pasado. Deberíamos estar en verano, en época de floración, pero está lloviendo más. Como las vías están tan malas, nos ha tocado sacar la fruta en camionetas hasta el pueblo, pues los camiones no pasan”, dice el productor de la Arabia.

Una esperanza

Aunque el panorama es sombrío, hay un asomo de esperanza. La actual temporada de lluvias se supone que iba hasta mayo, sin embargo, la llegada de ondas tropicales y de humedades provenientes de la Orinoquia y la Amazonia han reforzado el fenómeno de La Niña.

Cristian Euscátegui, magíster en meteorología, explica que esta Niña no ha sido particularmente fuerte, sino que la prolongación de las lluvias se debe a esas humedades que entraron a la región andina y que además se han juntado con las corrientes que vienen del Caribe, que está en temporada de huracanes y tormentas tropicales. La esperanza tiene que ver con que La Niña, según los pronósticos, tiende a perder intensidad desde mediados de julio. Entonces habría una tregua y la cosecha cafetera, que está prevista para agosto, tendría una oportunidad de salir adelante.

Las lluvias no han afectado solo a los cafeteros. La semana pasada, en Betania se quedaron incomunicadas 16 veredas. Eso obligó a que el alcalde Carlos Mario Villada declarara Urgencia Manifiesta. A hoy son cinco las veredas que todavía están aisladas. “Creemos que vamos a tener una cosecha 40% menor a lo habitual. Se han perdido cultivos. Esto, además, provoca que la gente no quiera trabajar en los 1.300 predios cafeteros que tenemos en nuestro territorio”, comenta Villada.

Pero, asumiendo que la cosecha llegue a buen término, el verdadero reto será sacarla de las veredas. “Lo más preocupante es que se avecina la cosecha cafetera y necesitamos recursos para hacer mantenimiento a las vías terciarias. Hacemos un llamado al Gobierno Nacional para que nos ayude. La Gobernación ha hecho lo que puede y nosotros no tenemos los recursos”, se lamenta el mandatario.

Una situación no menos crítica se vive en Betulia. El alcalde Juan Manuel Lema dice que el 70% de la población campesina ha tenido problemas para comunicarse con el casco urbano durante la temporada de lluvias.

En el 55% de la vía principal, hay paso solo a un carril. Sobre la carretera se han venido derrumbes y piedras y la banca se ha perdido en algunos sectores. Las lluvias también han derribado casas y echado a perder los cultivos. “Muchos campesinos han perdido sus inversiones. El grano no alcanza a crecer o una lluvia los afecta. El comercio y todo el municipio se ve afectado. El café domina nuestra economía, que depende en un 80% de él”, agrega el alcalde .

Contexto de la Noticia

PARA SABER MÁS granizada dejó a 200 familias sin cultivo

Una granizada que cayó la semana pasada dejó a 200 familias sin sus cultivos en Amagá, también en el Suroeste de Antioquia. El aguacero duró unas dos horas y acabó con los cultivos por completo. Desde entonces, la Alcaldía comenzó un proceso para conseguir recursos y ayudar a los damnificados. Entre los cultivos perdidos había plátano, yuca, maíz, fríjol y café. Esta es la última de varias emergencias que ha sufrido Amagá en esta temporada de lluvias. Pero las granizadas no han dañado solo los cultivos en el Suroeste. Corregimientos de Medellín como San Cristóbal y Santa Elena también han padecido por las granizadas. En Santa Elena, por ejemplo, hace un par de semanas cayó un aguacero con granizo que dejó cubierto de blanco el horizonte. Diez fincas de ese corregimiento reportaron daños en sus cultivos. En Medellín, entretanto, las lluvias han causado inundaciones, crecientes súbitas y deslizamientos de tierra.

Miguel Osorio Montoya

Comunicador Social-Periodista de la UPB. Redactor del Área Metro de El Colombiano.

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