<img height="1" width="1" style="display:none" src="https://www.facebook.com/tr?id=378526515676058&amp;ev=PageView&amp;noscript=1">
Antioquia | PUBLICADO EL 15 febrero 2021

Hijos de trabajadoras sexuales: vulnerables en pandemia

  • Más de 3.000 mercados, 2.000 kits de autocuidado y 1.000 auxilios de vivienda repartió el colectivo Putamente Poderosas a estas mujeres y sus hijos desde el inicio de la pandemia y durante el resto de 2020. FOTO cortesía putamente poderosas
    Más de 3.000 mercados, 2.000 kits de autocuidado y 1.000 auxilios de vivienda repartió el colectivo Putamente Poderosas a estas mujeres y sus hijos desde el inicio de la pandemia y durante el resto de 2020. FOTO cortesía putamente poderosas
  • Más de 3.000 mercados, 2.000 kits de autocuidado y 1.000 auxilios de vivienda repartió el colectivo Putamente Poderosas a estas mujeres y sus hijos desde el inicio de la pandemia y durante el resto de 2020. FOTO cortesía putamente poderosas
    Más de 3.000 mercados, 2.000 kits de autocuidado y 1.000 auxilios de vivienda repartió el colectivo Putamente Poderosas a estas mujeres y sus hijos desde el inicio de la pandemia y durante el resto de 2020. FOTO cortesía putamente poderosas

Estos niños y jóvenes de Medellín, al igual que sus madres y abuelas, han recibido poco apoyo durante la cuarentena, contaron. Esto se ha hecho para ayudarles.

Entre $15.000 y $30.000 le puede valer una noche en un inquilinato en el centro de Medellín a una trabajadora sexual con sus niños o nietos. El precio dependerá de la zona y en cada habitación terminan viviendo hasta siete personas. Al final del mes, estas mujeres pagan, solo en alojamiento, cerca de $500.000.

A eso súmele alimentación para varias personas, los demás gastos de la vida cotidiana y una pandemia que les impide salir a las calles y volver con el dinero necesario para sobrevivir.

Los más vulnerables terminan siendo los niños y jóvenes, hijos y nietos de estas mujeres, que viven en hacinamiento, sin espacios para la recreación y sin posibilidad de educación en una época en la que esta depende de la tecnología y los equipos electrónicos que no tienen.

“Aunque desde 2010 y ante la Corte Constitucional se dice que su trabajo es reconocido como oficio digno, solo se queda en una frase y ni hay leyes que las cobijen ni llegan las ayudas”, contó Melissa Toro, directora del colectivo Putamente Poderosas que en Medellín busca visibilizar y mejorar las condiciones de vida de esta población.

“Ni Secretaría de Inclusión Social ni Secretaría de Mujeres tienen censo o información de cuántas son. El último se realizó en 1963”, agregó Sergio Restrepo, responsable del Claustro Comfama, quien advierte que ese reporte no incluyó otras tendencias, como a los hombres o a las transexuales, por lo que es difícil que haya estrategias para ayudarlas.

Ya el año pasado el concejal Luis Bernardo Vélez había comunicado que en ese censo el conteo total fue de 18.000 mujeres, pero que con estimativos ese número se elevaría por lo menos a 25.000, solo contando a las visibles.

No hay cifras oficiales sobre la cantidad de mujeres, niños y jóvenes ni sobre los inquilinatos en los que viven, pero este colectivo, después de algunos sondeos, concluyó que solo en la comuna 10 (Candelaria) hay 1.050 de estos sitios.

Experiencias poderosas
“La única actividad de ayuda que les llegó a estas poblaciones fue la del colectivo, en colaboración con el Claustro de Comfama y eso que en esos inquilinatos hay hacinamiento y condiciones de vida complejas”, agregó Restrepo.

Comfama ya venía trabajando con ellas y con algunas vendedoras ambulantes en proyectos como “Puta, cadeneta, chisme”, donde aprendían técnicas de bordado y tejido mientras conversaban sobre prostitución.

Sin embargo, faltaba incluir a los hijos y nietos: “Al inicio de la pandemia recolectamos más de 350 millones de pesos que semana tras semana repartimos en el centro y apadrinamos más de 13 inquilinatos, así que pagábamos arriendo y otras cosas”.

“En cada cuarto vive una familia. Convivimos con ellos, vimos las dinámicas y entendimos que un mercado y el arriendo no era suficiente”, dijo Tatiana Cano, otra integrante del colectivo: “Allá no hay espacio para ser niños”.

“Y fue estando ahí que nos dimos cuenta de que el punto de quiebre de esas mujeres son sus hijos y que muchas hacen lo que hacen por ellos”, explicó Toro.

Así, decidieron crear con apoyo de Comfama “Expresiones poderosas”, llevando arte y cultura hasta cada lugar, “porque los niños estaban encerrados, sin poder salir, sin educación y las mamás angustiadas. Les queríamos mostrar que hay más opciones”, explicó Tatiana.

De esa iniciativa nacieron otras dos: “Vacaciones poderosas” y “Experiencias poderosas”. La primera consistió en un viaje por los sentidos donde, en dos semanas, 60 niños pudieron ir al cine, bailar con profesores de ballet y ser parte de un concierto en el Claustro. El cierre, en Navidad, se hizo con regalos, refrigerios y comidas: “Le hicimos la Navidad a 700 trabajadoras sexuales y a 1.000 niños que son hijos y nietos”, contó Toro.

El otro proyecto será un encuentro una vez al mes durante este año, con unas pequeñas vacaciones donde habrá invitados especiales cada sábado. “El objetivo es encauzar a los niños en sus pasiones y que aprendan cosas que no conocen”.

Este colectivo tiene dos objetivos: que las mujeres que decidan ejercer el trabajo sexual tengan todas las regulaciones y garantías de un trabajo en Colombia para que vivan de forma segura y digna con sus familias, y que aquellas que ya están cansadas o no quieren continuar ejerciéndolo, puedan salir y tener oportunidades de hacer algo nuevo. Al final, ayudándolas a ellas, ayudan a sus hijos

1.050
inquilinatos para estas poblaciones hay en el centro: Putamente Poderosas.

Contexto de la Noticia

Paréntesis ¿Se ha avanzado poco en ayudas?

La Secretaría de Inclusión Social, Familia y Derechos Humanos tiene el proyecto Medellín cuida a sus niñas, niños y adolescentes, de la Unidad de Niñez, a través del cual se apoya a las mujeres de múltiples trabajos ubicadas en el Parque Berrío y pertenecientes a Asotintos. “Durante 2020, fueron 255 niñas y niños desde los 0 hasta los 10 años los beneficiados; paralelamente, 102 madres cabeza de familia fueron atendidas para acompañamiento familiar”, informó la Secretaría a EL COLOMBIANO.

Vanesa de la Cruz Pavas

Periodista de la UPB. Amante de las historias y de las culturas. Estoy aprendiendo a escuchar y a escribir.

.