Federico Hoyos, quien ya fue representante a la Cámara por Antioquia entre 2014 y 2018, busca de nuevo llegar al Congreso, dice, para rebajar los impuestos a las empresas, eliminar tributos como el impuesto saludable e impulsar el uso de la inteligencia artificial para reducir el tamaño del Estado.
Politólogo y con una maestría en Gobierno y Políticas Públicas, dice que Colombia debe tomar como ejemplo las medidas económicas que ha tomado el presidente Milei en Argentina, y asegura que Colombia, y especialmente Antioquia, tiene una oportunidad única de crecimiento económico a partir de la caída del régimen de Maduro en Venezuela.
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Tras su primer paso por el Congreso, Hoyos se convirtió en embajador de Colombia en Canadá y luego regresó para ser uno de los altos consejeros del entonces presidente Iván Duque.
¿Por qué decidió lanzarse de nuevo al Congreso?
“Llevaba una pausa de mi vida profesional en el sector social privado, dirigiendo una fundación empresarial, y estando allí vi en la práctica que los cambios sustanciales se hacen desde la política. Segundo, porque no me quería quedar de brazos cruzados ante una amenaza populista donde se quiere cambiar la Constitución, desbaratar el país y seguir negociando con grupos criminales. Mi filosofía política y de vida es completamente contraria a lo que estoy viendo y por eso decidí lanzarme nuevamente a la Cámara”.
Una de sus principales propuestas es reducir al máximo el tamaño del Estado. Si usted cree que la política es importante para lograr cambios en la sociedad, ¿Por qué cree que el Estado debe ser lo más pequeño posible?
“Un comentario antes sobre eso: cuando fui congresista en 2014, una de las leyes que saqué adelante fue la de incentivos a la movilidad eléctrica. He creído que si uno trabaja con el sector privado y entrega los incentivos correctos desde la política pública, el mercado genera los efectos. Hoy Colombia es el país que más vende carros eléctricos en toda América Latina y una empresa como Tesla ha llegado gracias a que encontró una normatividad amigable. Creo que trabajando con el sector privado, con los incentivos correctos, se pueden lograr cambios sustanciales”.
“En cuanto a la reducción del tamaño del Estado, hay ideas concretas. El Centro Democrático ha hablado de reducción de ministerios, eliminación de algunos consulados y embajadas; estoy de acuerdo con eso. Adicionalmente, creo que los congresistas debemos tener un 50% menos de presupuesto para contratación de unidades de trabajo legislativo (UTL). Pero creo que la reducción más importante y sustancial del Estado se logra con tecnología, con inteligencia artificial. Hay una compañía en Estados Unidos, Palantir, que es un gran sistema de inteligencia artificial que puede ayudar a encontrar las duplicidades del Estado colombiano y qué es lo que debería reducirse”.
“Por último, este gobierno ha firmado más de 85.000 órdenes de prestación de servicios por un valor aproximado de 8 billones de pesos. Eso es más o menos lo que cuesta una reforma tributaria. Creo que al empresario hay que desregularlo más y al Estado hay que regularlo mucho más para no poder contratar y engrosar la nómina inútilmente. Esa mezcla de acciones legislativas de reducción de gasto y entidades, sumado al uso de tecnología como la inteligencia artificial, son maneras concretas de buscar un Estado más pequeño y eficiente”.
Entre otras cosas, Palantir también es usada por Israel y ha sido muy criticada porque es usada en la guerra y se le acusa de identificar objetivos militares, pero han muerto miles de civiles palestinos...
“El enfoque que yo propongo para el uso de los servicios de Palantir es para la reducción del Estado, para encontrar duplicidades y nóminas ineficientes, no en el caso de la guerra. Por ejemplo, Ecuador, país vecino con un Estado parecido al colombiano, ya está utilizando Palantir para luchar contra el contrabando. Colombia tiene que montarse en ese bus de la tecnología también”.
¿Eso se puede lograr desde el Congreso?
“El congresista no únicamente hace leyes o aprueba el presupuesto; también lidera asuntos, visibiliza propuestas para que el ejecutivo las pueda llevar. Un congresista puede visibilizar la conversación política alrededor de las duplicidades de funciones, del engrosamiento del tamaño del Estado y del uso de la tecnología para reducirlo”.
En el caso particular de Antioquia, ¿qué propuestas tiene para mejorar la calidad de vida de los antioqueños?
“Tendremos que luchar desde el primer día para que se asigne el presupuesto para terminar las vías del Suroeste, al igual que para la terminación del túnel del Toyo y el metro de la 80. Una idea concreta es crecer el cupo del mecanismo de “obras por impuestos”, que hoy tiene un cupo de 1,1 billones de pesos. Quisiera abrir el margen para un programa que se llame “bilingüismo por impuestos”, para que las grandes empresas antioqueñas puedan descontar de impuestos de renta y financiar programas de inglés en colegios públicos. No quiero llegar a presentar muchos proyectos de ley, sino buscar derogar leyes innecesarias que generan dificultades para las empresas”.
¿Cuáles leyes le gustaría derogar?
“Por ejemplo, el impuesto saludable. Pudo haber tenido una intención noble, pero no ha generado ningún efecto medible en la salud pública y, por el contrario, le ha generado al consumidor un mayor precio. Además, el recaudo no ha sido significativo; por lo tanto, lo importante es derogarla. Nos hemos acostumbrado en Colombia a que una reforma tributaria es una unidad de medida de aumento; las reformas tributarias también pueden ser para rebajar impuestos”.
El sistema de salud en Colombia está desfinanciado. ¿Cómo rescatar el sistema de salud o mejorar la seguridad, que está fuera de control, si el Estado tiene menos recursos por recaudo? ¿De dónde va a salir entonces la plata para que el Estado siga funcionando?
“La teoría es la adecuada y la evidencia lo muestra: si a la empresa se le quita carga tributaria, hay mayor productividad, mayor crecimiento y mayor contratación, lo que redunda en la economía. Si seguimos poniendo más impuestos y regulando más, seguiremos sin tener suficiente para financiar el sistema de salud. Si tenemos una economía más flexible, eso redunda en mayor crecimiento. El Estado no puede seguir engordando nóminas. Hay 86.000 nuevos contratos de prestación de servicio; no se le puede pedir a las empresas que tributen si el Estado está engrosando la nómina inútilmente con una suerte de “empleo militante” para defender tesis políticas. Esa lucha ética hay que asumirla”.
Lo veo muy identificado con la política económica de Milei, en Argentina...
“Independiente de Milei, creo que al ser un líder político pragmático uno tiene que mirar el mundo para ver qué funciona mejor. Lo que la política económica de Milei ha hecho es incontrovertible: reducción del déficit fiscal y reducción de la inflación. Si Argentina pudo con mayor déficit y desempleo, ¿por qué Colombia no va a poder? La política económica argentina puede ser replicada aquí de acuerdo a nuestras capacidades”.
¿Usted que fue embajador, cómo ve la relación entre Colombia y Estados Unidos? ¿Está mejorando?
“Fui embajador en Canadá. He tenido una relación cercana con los partidos políticos en Estados Unidos. Ese país es el mejor cliente global de Colombia, el que más nos compra, y un aliado político y militar decisivo. ¿Por qué lo estamos alejando? ¿Por qué la política de Petro ha sido controvertir con el gobierno de Estados Unidos? Quisiera llegar a la Comisión Segunda del Congreso (seguridad, relaciones internacionales, defensa) y entablar una relación cercana con ambos partidos norteamericanos, que sepan que tienen aliados y defensores de la relación bilateral”.
Pero para ser justos, hay que decir que no solo Petro ha alejado a Estados Unidos, sino que Estados Unidos también ha alejado a sus aliados. Por poner el ejemplo de Canadá, ha dicho que quiere que se convierta en otro estado de Estados Unidos
“Frente a lo de Canadá no me corresponde opinar, pero en cuanto a Colombia tenemos un secretario de Estado cercano y conocedor de la política colombiana. Si ya hoy hay un interés regional y una puerta abierta con la administración republicana, ¿por qué no aprovecharlo?”
“Y esto es central: estoy seguro de que la mayor oportunidad de crecimiento de la economía y lucha contra grupos criminales se abrió el 3 de enero, cuando extraen a Maduro y empieza la recuperación de la democracia en Venezuela”.
“Venezuela tiene que reconstruir completamente su economía e industria petrolera; van a necesitar bienes, acero, textiles, mano de obra. Colombia, y particularmente Antioquia, puede ser el gran proveedor de la reconstrucción de Venezuela. Una idea es que Antioquia debe tener una oficina comercial en Venezuela, una suerte de diplomacia comercial. Desde el Congreso buscaré que el gobierno de Colombia ayude desde el día uno a restablecer la democracia en Venezuela”.