“A uno como pobre todo le sirve. Yo no sé pegar un ladrillo o una teja y, regalado, se recibe hasta un pellizco”.
Con esa expresión, el 25 de septiembre de 2015 Jesús Helibert Giraldo pretendió justificar lo que no tiene presentación: su esposa, María de Jesús Sepúlveda Castrillón, es beneficiaria de uno de los 183 mejoramientos de vivienda que el municipio de Guarne contrató por 1.200 millones de pesos con la Asociación de Municipios del Oriente Antioqueño (Masora). Todo salió mal. La casa de tapia amenazaba ruina, por el estado de sus cimientos y paredes. Pese a ello, el subsidio se aplicó al arreglo del techo, pero lo hicieron de manera tan antitécnica y con materiales tan regulares, que tuvieron que derribarlo.