Menos de 14 grados centígrados han registrado esta semana las 16 estaciones meteorológicas que tiene el Siata en Medellín y su área metropolitana; la madrugada más fría se vivió el pasado lunes 21 de noviembre. En el oriente de la capital antioqueña, la temperatura bajó hasta los 10 grados.
Lo más curioso es que no hay nubosidad o lluvias prolongadas y el sol sale en su total esplendor durante el día; sin embargo, esto no fue problema para que en la mañana de ayer los instrumentos del aeropuerto Olaya Herrera, en el centrooccidente de Medellín, registraran una temperatura de 11 grados centígrados y en el Aeropuerto Internacional José María Córdova, de Rionegro, el mínimo llegó a los 4,6 grados.
Entonces, ¿qué sucede? Carlos David Hoyos, gerente del Sistema de Monitoreo de Alerta Temprana de Medellín y el Valle de Aburrá (Siata), explica que estas temperaturas son el resultado de la baja nubosidad de las últimas noches.
Las nubes se encargan de regular la temperatura de la Tierra. La radiación solar entra sin mayor obstáculo y se acumula en la superficie terrestre, en la noche, cuando la Tierra empieza a perder energía, el calor se escapa de nuevo hacia el espacio porque no están las nubes para detenerlo.
“Las nubes cumplen un papel importante, que todos tenemos en mente y se llama efecto invernadero. Cuando hay nubosidad la superficie de la Tierra empieza a perder energía, las nubes se calientan absorbiendo esa energía y luego la remiten hacia la superficie”, explica Hoyos.
Es decir, sin nubes en la noche, el calor del día se escapa más fácil y en la noche se pierde.
“Las nubes son como la cobija de la tierra, cuando es de noche o nosotros estamos dormidos y perdemos energía, nuestra cobija atrapa ese calor, lo absorbe y lo devuelve al cuerpo humano. Si no tenemos cobija, toda la energía la empezamos a perder y por eso nos da más frío. Eso le pasa a la superficie terrestre, sólo que el papel de la cobija lo hacen las nubes”, aclara el gerente del Siata.