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En un libro, Murillo narra numerosos acontecimientos de su paso por la denominada “Oficina”, las Auc, guerras entre narcos y la extradición.
Desde su celda, en una cárcel de E.U., Diego Fernando Murillo, “don Berna”, como se le conoció en tiempos de guerra, o “Adolfo Paz”, con el que dejó las armas para apostarle a la reconciliación del país, detalla con la precisión de un relojero, sus tiempos idos en el conflicto armado del país, protagonizado por un narcos, autodefensa y guerrillas.
Murillo se camufló de tal forma que nunca apareció ni en los carteles de la Policía Nacional ni en los de la Interpol y mucho menos en los de E.U. pagando un dólar para que alguien celebrara el día que fuese capturado o dado de baja.
Su poder no tenía par. Sin una orden de “Berna”, o de la “donbernalidad”, como se llegó a conocer su mando, no se movía una hoja del gigantesco árbol de la delincuencia en el departamento.
La guerrilla le temía y los que estaban bajo sus órdenes sabían que ninguno podía actuar en nombre propio porque era sellar su condena de muerte.
Registros, cartas con nombre de remitente, fechas, lugares, mandatos, persecuciones,...