En la vereda Cancha Manila, Segovia, Nordeste antioqueño, los habitantes viven entre el conflicto y pisan con incertidumbre un suelo, donde, quizás, haya una mina antipersonal de una guerra ajena a ellos. Pero esta semana, el Ejército llegó y encontró dos de esos artefactos, dejando mayor tranquilidad en una comunidad que camina viendo hacia el suelo.
Este hallazgo fue parte del Plan de Campaña Estratégico Conjunto Ayacucho, una estrategia diseñada para proteger a las comunidades del Nordeste antioqueño. Las tropas de la Décima Cuarta Brigada realizaron un trabajo cauteloso durante la desactivación y demolición de los explosivos, llevando a cabo la destrucción controlada de las minas. Además, al revisar la zona, encontraron otro artefacto abandonado, que servía como recordatorio de que aún queda camino por recorrer.
A lo largo de los últimos meses, el Ejército ha neutralizado un total de 15 explosivos en el área, logrando proteger a aproximadamente 2000 habitantes de Cancha Manila. Pero la tranquilidad aún es frágil, ya que en el Nordeste, la situación se complica por los enfrentamientos entre disidencias de las Farc, el ELN y el Clan del Golfo.
Respecto a esta tensión, el 10 de febrero, el Ejército decidió reforzar su presencia con 200 hombres y apoyo aéreo en Segovia, después de que el alcalde Edwin Castañeda levantara la mano pidiendo al Gobierno protección para la población civil. Los enfrentamientos por el control del territorio y las economías ilegales han llevado a la comunidad a vivir con temor constante y dificultad para la libre movilidad.
Y la comunidad de la vereda Mina Nueva, se unió en una marcha por la paz, donde clamaron por un cese al fuego. El Ejército también ha hecho un llamado a la ciudadanía: si ven algo sospechoso en cuanto a explosivos, que lo reporten al 147.