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Jueves 27 de Marzo de 2025
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Vision estrategica RSE | PUBLICADO EL 20 agosto 2024

“La RSE es la solución a grandes problemas públicos”: Botero

María Bibiana Botero, presidenta ejecutiva de Proantioquia, habló con Visión Estratégica sobre la relevancia de la RSE en sociedades como la nuestra, en que las que hay empresas conscientes y grandes carencias.

  • María Bibiana Botero, presidenta ejecutiva de Proantioquia. Foto: Cortesía
    María Bibiana Botero, presidenta ejecutiva de Proantioquia. Foto: Cortesía
  • María Bibiana Botero, presidenta ejecutiva de Proantioquia. Foto: Cortesía
    María Bibiana Botero, presidenta ejecutiva de Proantioquia. Foto: Cortesía

Si uno quiere pensar en la materialización de la responsabilidad social empresarial un buen ejemplo podría ser Proantioquia, una institución que promueve el desarrollo sostenible del departamento, movilizando las capacidades empresariales, públicas, sociales y académicas. Es algo así como la materialización de la Responsabilidad Social Empresarial (RSE) en los últimos 50 años.

María Bibiana Botero es su presidente ejecutiva desde octubre de 2021, y desde allí ha demostrado cómo la RSE puede ser una herramienta poderosa para el desarrollo regional, pues Proantioquia es el ágora desde el cual las empresas pueden trabajar juntas, dejando de lado sus diferencias y competencias, para enfocarse en un objetivo común: el bienestar de la comunidad antioqueña.

Botero destacó en diálogo con VISIÓN ESTRATÉGICA que un empresario que solo se preocupa por los resultados financieros tiene una visión muy limitada. Las empresas no están aisladas; son actores sociales y cívicos dentro de una sociedad y deben contribuir a resolver problemas públicos como el hambre, la deserción escolar y la falta de infraestructura básica.

Además, Botero también resalta que la coherencia y la transparencia son premiadas por la sociedad. Las empresas que adoptan prácticas de RSE con una convicción genuina y no solo por marketing, ganan en reputación y confianza. En un mundo donde los consumidores y talentos buscan empresas responsables, aquellas que muestran un compromiso real con la sostenibilidad y la inclusión tienen una ventaja competitiva.

¿Cómo podemos entender la Responsabilidad Social Empresarial?

“Hoy en día, sería una visión muy limitada la de un empresario que solo se preocupara por los resultados financieros y el desempeño de su compañía. Por supuesto, generar valor para los accionistas es una responsabilidad del empresario, pero la Responsabilidad Social Empresarial (RSE) es igualmente importante. El empresariado antioqueño ha practicado la RSE durante 50 años, reconociendo que la empresa no está sola ni es una entidad aislada; forma parte de un contexto social y es un actor social y cívico.

En Proantioquia creemos firmemente que la solución de grandes problemas públicos, como el hambre, la deserción escolar, la falta de infraestructura vial, y la carencia de servicios de agua potable y alcantarillado, no puede ser dejada exclusivamente en manos del sector público y los políticos. Creemos que el sector privado debe involucrarse en la solución de estos problemas públicos. No se trata de volverse político ni de trasladarse al ámbito público, sino de contribuir desde el sector privado.

Es fundamental entender que ni el Estado ni el sector privado pueden resolver estos problemas por sí solos. Por lo tanto, es un beneficio mutuo para una empresa ser consciente y responsable del entorno en el que opera, comprendiendo las necesidades de sus comunidades y trabajando para mejorar la calidad de vida y el bienestar de esos grupos de interés”.

¿Por qué las empresas deben involucrarse en problemáticas que corresponden al Estado?

“Esa es una tensión clásica más que un dilema. Aunque el Estado lidera estos esfuerzos, a veces no es suficiente. El sector privado no solo aporta recursos económicos, también ofrece metodologías, conocimientos, conexiones con firmas internacionales y de consultoría, y unidades de estructuración de proyectos. Esto ha sido un diferenciador en Antioquia, especialmente en el programa de Obras por Impuestos.

Obras por Impuestos es un mecanismo que permite a las empresas pagar parte de su impuesto sobre la renta mediante la ejecución de obras públicas, en lugar de pagar directamente a la Dian. Estos recursos se utilizan en proyectos prioritarios en municipios PDET y Zomac, clasificados en el Acuerdo de Paz de La Habana, los cuales son típicamente los más afectados por la pobreza, violencia y vulnerabilidades institucionales. Proantioquia ofrece una gran plataforma para materializar estos proyectos.

Este programa es beneficioso para el Estado, ya que si una obra cuesta menos de lo presupuestado, el excedente no se devuelve al sector privado. Sin embargo, si la obra excede el presupuesto, el sector privado asume el costo adicional. Un ejemplo de esto es la vía Escarralao-El Bagre, construida por Mineros S.A., una obra que llevaba años esperando priorización y que, sin este mecanismo, probablemente no se habría realizado tan pronto.

Antioquia lidera a nivel nacional en cuanto al número y monto de proyectos aprobados bajo el programa de Obras por Impuestos, en gran parte debido a la capacidad del sector privado para estructurar y apoyar estos proyectos. Es un error pensar que el sector privado solo aporta recursos económicos. Su contribución incluye conocimientos, buenas prácticas y otras capacidades necesarias para el éxito de estos proyectos”.

¿Qué opina de la crítica de que los empresarios hacen sus programas de RSE por los beneficios tributarios?

“Lo que es equivocado es comenzar a concebirnos como entidades separadas y en conflicto. Este tipo de argumento promueve una narrativa antiempresa de la que debemos alejarnos. No es beneficioso para nadie. Necesitamos trabajar juntos porque los problemas públicos que enfrentamos son enormes y no pueden ser solucionados únicamente por el sector público ni por el sector privado.

Es fundamental que colaboremos todos: el sector privado, el público, las organizaciones sociales y la academia. No debemos seguir perpetuando esta narrativa de confrontación. En lugar de eso, debemos centrarnos en la colaboración y el aprovechamiento de las capacidades de cada sector para abordar los desafíos que enfrentamos”.

¿Podría pensarse que el Estado ofrece beneficios tributarios porque no puede solucionar los problemas solo?

“Exactamente, y eso está bien. Antioquia es un caso de éxito porque hemos aprendido a trabajar desde las capacidades y competencias de cada sector. Este trabajo articulado es esencial y no debe perderse. Es una estrategia eficiente e inteligente que resulta en un beneficio mutuo.

La colaboración entre el sector público y el privado, junto con las organizaciones sociales y la academia, maximiza los recursos y esfuerzos para enfrentar los grandes desafíos públicos. Esta sinergia es lo que ha permitido a Antioquia avanzar y superar muchos obstáculos. Esa esencia es eficiente, inteligente y termina siendo un gana-gana”.

¿Cuáles proyectos de RSE son emblemáticos para las empresas antioqueñas?

“Hay muchísimos proyectos destacados, y me encanta afirmar que la agenda social no tiene ideología. El sector privado antioqueño ha estado aportando al desarrollo de esta región durante los últimos 50 años. Algunos ejemplos emblemáticos incluyen: Aeropuerto José María Córdova, Parque Explora, Ruta N, Metro de Medellín.

A nivel nacional, también se destacan iniciativas como Colfuturo, Fundación Unidas para la Paz y Empresarios por la Educación. Todas estas obras, instituciones y programas han contado con un aporte significativo de Proantioquia, lo que refleja el liderazgo del sector privado antioqueño.

Además de proyectos de infraestructura, quiero mencionar la apuesta social más relevante de esta región: Buen Comienzo. Este programa, incubado en Proantioquia, se convirtió en una política pública aprobada unánimemente. Este ejemplo muestra cómo la colaboración y el liderazgo del sector privado pueden transformar iniciativas sociales en políticas públicas sostenibles y efectivas”.

¿Qué ganan las empresas con la Responsabilidad Social Empresarial?

“Es un gana-gana para las empresas desde varios puntos de vista. Al mejorar el bienestar y la calidad de vida de los habitantes de su comunidad, las empresas también dignifican la vida de estas personas. Esto se traduce en una mejor educación y una mayor inversión en el talento local, lo cual es una apuesta por el futuro de la región.

Al final, las empresas se benefician de una comunidad más próspera y educada, lo que puede resultar en una fuerza laboral más calificada y en un entorno económico más estable y dinámico. Además, estas iniciativas fortalecen la relación entre las empresas y la comunidad, generando confianza y lealtad. En resumen, las empresas se benefician de un entorno más saludable y sostenible, lo cual es fundamental para su propio crecimiento y éxito a largo plazo”.

¿Las empresas mejoran su reputación y su relación con el entorno gracias a sus esfuerzos en sostenibilidad y RSE?

“Claro que sí, las empresas ganan en reputación significativamente. Hoy en día, los consumidores tienen criterios más exigentes para escoger a las empresas con las que se relacionan, tanto como consumidores como talentos potenciales.

Una empresa que es socialmente responsable, comprometida con el medio ambiente, y que incluye criterios de género, diversidad e inclusión en sus procesos de selección y en su junta directiva, tiene una ventaja competitiva. Estas empresas establecen políticas claras y verificables en relación con el ambiente y la comunidad, lo cual refuerza su imagen positiva.

Además, para las empresas que cotizan en bolsa, el mercado les impone estándares cada vez más altos. Estos estándares no solo se refieren a la comparación con su competencia en términos financieros, sino también en términos de sostenibilidad y responsabilidad social. Esta presión del mercado incentiva a las empresas a mantener altos niveles de responsabilidad y transparencia, mejorando así su relación con el entorno y su reputación en el largo plazo”.

¿Cómo logran las empresas hacer inversiones en RSE en un contexto de crisis económica y crecimiento moderado?

“Creo que, al final, el consumidor o la sociedad premia la coherencia y la transparencia. Cuando hay una convicción real detrás de las acciones de una empresa, eso se nota. Cualquier empresa que adopte prácticas de RSE solo por marketing o para figurar en rankings, pero sin una verdadera convicción, eventualmente mostrará incoherencias que serán castigadas.

Lo primero es que la empresa debe tener una convicción íntima de que es un actor social y tiene la responsabilidad de comportarse como tal. Esto implica un compromiso como ciudadano corporativo de contribuir al bienestar de su sociedad, grupo de interés o comunidad.

La tensión clásica entre invertir en la sociedad y mantener sólidos estados financieros se resuelve con una visión de largo plazo y un compromiso con el futuro. Es cierto que el contexto actual es difícil y no se puede subestimar el impacto de la crisis económica. Sin embargo, las empresas deben entender que este es un momento pasajero en comparación con una apuesta a largo plazo que traerá beneficios sostenibles.

Las empresas que invierten en RSE con una convicción genuina crean un entorno más saludable y sostenible para sus operaciones futuras. Este enfoque, aunque pueda parecer desafiante en tiempos de crisis, fortalece la reputación y la relación de la empresa con su entorno, lo cual, a largo plazo, resulta en beneficios tanto sociales como financieros”.

¿Cómo logran unirse empresas tan diferentes y competidoras en Proantioquia?

“Proantioquia es una casa de puertas abiertas y plural. Buscamos ser una plataforma de encuentro entre diversas empresas y actores. Por ejemplo, cuando recibimos a la bancada antioqueña, citamos a todos los miembros, independientemente de su orientación política. Siempre enfatizamos la importancia de centrarnos en lo que tenemos en común, como la infancia, la salud o el bienestar de los antioqueños, dejando las diferencias ideológicas fuera.

Proantioquia no es un gremio. Trabajamos con los gremios, pero cada uno tiene su rol específico. Los gremios, por definición, defienden intereses sectoriales y económicos, lo cual es necesario y es su labor. En el caso de Proantioquia, no se trata de que las empresas nos digan qué hacer por ellas, sino de que nosotros les planteamos cómo pueden ayudar a solucionar problemas públicos.

Nos gusta la diferencia y la propiciamos. Queremos que se sumen más empresas de distintos sectores, entendiendo que existen diferencias, pero la conversación en Proantioquia trasciende esas diferencias. Aquí nos une un objetivo común: mejorar la calidad de vida y el bienestar en Antioquia”.

Olga Patricia Rendón Marulanda

Soy periodista egresada de la Universidad de Antioquia. Mi primera entrevista se la hice a mi padre y, desde entonces, no he parado de preguntar.

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