<img height="1" width="1" style="display:none" src="https://www.facebook.com/tr?id=378526515676058&amp;ev=PageView&amp;noscript=1">
Tendencias | PUBLICADO EL 24 octubre 2021

Pérdidas y logros que deja la pandemia

  • El desarrollo de las habilidades sociales fue uno de los puntos negativos. FOTO Juan Antonio sánchez
    El desarrollo de las habilidades sociales fue uno de los puntos negativos. FOTO Juan Antonio sánchez
  • El desarrollo de las habilidades sociales fue uno de los puntos negativos. FOTO Juan Antonio sánchez
    El desarrollo de las habilidades sociales fue uno de los puntos negativos. FOTO Juan Antonio sánchez
Por Diana Milena Ramírez H.

El sacrificio mayor de los niños durante el confinamiento fue la imposibilidad de socializar en la escuela.

La niñez se considera la población que quizás tuvo más pérdidas significativas para su experiencia de vida durante los confinamientos originados por la pandemia. Basta observar un informe de la Unicef, de finales del año pasado, que afirma que al menos la tercera parte de todos los niños del mundo dejaron de asistir a la escuela por problemas de acceso a tecnología o internet. En América Latina fueron 13 millones y esta situación incidió en el desarrollo de diferentes habilidades que se potencian en la infancia.

Aun si pudieron mantenerse escolarizados, los expertos consideran que el balance es muy pobre porque la escuela es un espacio fundamental de socialización; es donde los niños aprenden a comunicarse y a convivir.

Según Laura Zapata Ortiz, licenciada en Educación preescolar, “realmente son pocas las habilidades que los niños pudieron adquirir o desarrollar por motivos de pandemia, y las pocas que han adquirido han sido por un precio muy alto a nivel emocional, psicológico y físico”.

Luis Andrés Ochoa, director de UPB Virtual y licenciado en Educación, agrega que mientras otras poblaciones se adaptaron mejor a la nueva realidad, con los niños hay claras desventajas, no solo porque no pudieron socializar en las escuelas, sino por la brecha tecnológica que les impidió avanzar en los contenidos curriculares.

“Las desventajas para los niños han sido superiores y muchísimo más pronunciadas y preocupantes entre los ubicados en las zonas urbanas de las grandes ciudades y los de las zonas rurales; incluso con los niños de las ciudades, según diferencias económicas”, puntualiza.

Las inequidades también se originan en la calidad del apoyo que reciben en casa o en los ambientes que los vulneran psicológicamente. “Sobre todo cuando sus cuidadores no logran alcanzar los objetivos que se esperan para los niños, porque no están preparados académicamente para esto”, apunta la profesora Zapata Ortiz.

Habilidades

Pese a tales apreciaciones, los expertos también subrayan algunas habilidades desarrolladas por la niñez gracias a la virtualidad.

En primer lugar, Ochoa resalta la posibilidad de aprender en el entorno del hogar y las experiencias de las escuelas que no se limitaron a trasladar la presencialidad a los ambientes virtuales, sino que innovaron y aprovecharon la experiencia de estar en casa.

“Se destacan aquellos colegios y aquellos profesores que vieron como una oportunidad el que los niños estuvieran en otro entorno, como es el contexto de la casa, que también tiene elementos interesantes; como el conocimiento de los espacios y la cercanía con los padres”, apunta.

También, consideran valiosos los esfuerzos de los profesores que ya estaban preparados o aprendieron a generar contenido digital. Ello significó que los niños no solo se limitaran a sentarse frente a la pantalla a recibir la clase, sino que jugaran e interactuaran con herramientas virtuales que aun, después del retorno a las aulas se pueden conservar y aprovechar más.

Zapata Ortiz señala que lo más significativo ha sido la posibilidad del aprender a aprender, que promueve el trabajo autónomo. “Podría decir que las habilidades han sido: mayor tiempo de concentración en una misma actividad, desarrollo de habilidades tecnológicas, independencia a la hora de realizar sus tareas diarias, entre otras, pero la desventaja es que esto se ha aprendido por la falta de tiempo en casa para apoyar todo el proceso académico y social de los niños”, dice la licenciada en educación preescolar.

El regreso

Aunque en Colombia el regreso a la presencialidad se ha dado despacio, no solo por el impacto de la pandemia y la lentitud de las vacunas, sino por las dificultades locativas, hay algunas maneras de intentar devolver algo de ese tiempo que los niños perdieron.

“La mella que ha generado más de un año de pandemia es irreparable para nuestros niños, lo único que queda es dedicar tiempo de calidad, visibilizar al niño en el hogar, darle participación. Y protegerlos de todo lo que pasa en su entorno, en este caso el hogar”, remarca Ortiz.

Así mismo, el director de UPB Virtual enfatiza en que la brecha digital es un reto económico, social y político que no se puede descuidar (el acceso a banda ancha para estudiantes de 15 años se situaba en 57 % en 2019, según el Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones).

Finalmente, apuntan a que la compañía y el amor ayudan a intentar recobrar lo que perdieron los niños en 2020 y parte de este año. No obstante, las opiniones de los expertos coinciden en la importancia de la presencialidad para desarrollar procesos educativos y para la salud mental de los niños

.