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Tendencias | PUBLICADO EL 09 octubre 2020

Estudios virtuales, una opción que crece y gusta

Ilustración SStock

Estudiar un posgrado desde la virtualidad se está volviendo frecuente entre los colombianos, gracias a que en los últimos años no solo ha crecido la oferta de programas académicos de especialización, maestría o doctorado en instituciones de educación superior de otros países en modalidad virtual, sino que también se ha ampliado en el ámbito local.

Estas posibilidades venían en ascenso incluso antes de la pandemia, aunque obviamente la llegada de la covid-19 ha impulsado los programas de posgrado virtuales y ha movido a las directivas de los centros educativos a cambiar los planes, introducir más programas, hacer los ajustes tecnológicos e invertir en la capacitación tanto de docentes como de estudiantes.

Así lo anota Patricia Toro Pérez, líder de experiencias de aprendizaje de Eafit: “La oferta de posgrado en la la coyuntura actual se ha mantenido y fortalecido con el ingreso de nuevos programas en modalidad virtual dentro del portafolio ya existente”.

En Medellín, la formación posgradual por medio de ambientes virtuales de aprendizaje cuenta con avances y experiencia exitosas de años, tanto en universidades privadas como públicas, en las que los programas se han mantenido y crecido, en un campo en que se destacaban apuestas como las de UPB y la U. de A., y al que paulatinamente también se fueron sumando más instituciones. La experiencia permitió que los posgrados en modalidad virtual continuaran y que los de carácter presencial no se detuvieran con la llegada de la pandemia.

“En nuestra institución teníamos la mitad de la oferta de posgrados en modalidad virtual y veníamos preparados con un modelo y con una Unidad de Educación Digital, para preparar a los docentes de tiempo completo y de cátedra en este tipo de enseñanza”, destaca Juan Guillermo Rivera Berrío, vicerrector Académico de la Institución Universitaria Pascual Bravo.

La Universidad CES también contaba con un camino recorrido en ese sentido, lo que permitió mantener la formación de posgrados clínicos y de salud, en los que la virtualidad supone grandes esfuerzos, y que tanto estudiantes como docentes se adaptaran a la nueva realidad, que seguirá fortaleciéndose.

De acuerdo con el rector de esta institución, Jorge Julián Osorio, “antes de la pandemia teníamos un programa de virtualización basado en la premisa de que la universidad va al estudiante y no el estudiante a la universidad. La adaptación al cambio, aunque fue dura, la hicimos automáticamente, y solo detuvimos las prácticas en programas de salud pública, que luego combinamos con alternancia. Las matrículas no solo se mantuvieron, sino que crecieron”.

Oferta internacional

En el ámbito internacional también existen alternativas que, incluso los estudiantes colombianos ya habían acogido y desde hace algunos años cursan posgrados virtuales. Entre otras, se destacan las preferencias por instituciones de México, Argentina, Brasil y España; sobre todo en campos especializados de formación en que las universidades locales aún no incursionan.

Según Lina Hoyos, profesional de comunicaciones que actualmente está en el proceso de inscripción en un posgrado con una universidad de España, la virtualidad le posibilitará cursar la maestría que esperó por años, pero que no inició antes en el exterior por su trabajo y los recursos que debía invertir.

“Es maravilloso que podamos recurrir a estas posibilidades de formación sin tener que desplazarnos e invertir en viajes, y que se puedan hacer en instituciones bien posicionadas en los ranquin mundiales”, destaca.

Recomendaciones

En todo caso, la inversión en un posgrado virtual, bien sea en una institución local o internacional, requiere que el estudiante tenga en cuenta diversos aspectos, que le aseguren que obtendrá los resultados esperados y le ahorren decepciones.

La líder de experiencias virtuales de aprendizaje de Eafit destaca una serie de premisas en ese sentido: tomar una decisión informada, planificar el tiempo, familiarizarse con los entornos digitales, y mantener las metas y resultados de aprendizaje.

Respecto a la decisión, señala: “es muy importante realizar un proceso de revisión previa de elementos en la oferta formativa; tales como: el plan de estudios, el perfil de egreso, la metodología del programa y los sistemas de evaluación. Conocer en detalle estos elementos permite iniciar el proceso con un conocimiento general del programa”, puntualiza Toro Pérez.

Así mismo, considera crítico que las personas sean conscientes de que la educación virtual requiere compromiso, dedicación y orden para alcanzar todos los objetivos formativos.

El rector de la Universidad CES, Jorge Julián Osorio, subraya que si la oferta virtual es local, el estudiante debe revisar el ranquin del país. “Yo no iría a una institución que no tenga acreditación de alta calidad. Y también observar la estructura de los docentes y reconocimientos del programa. Por último, analizaría costo-beneficio, porque hoy también hay muchas opciones en el país de alta calidad y de formación virtual”.

Por su parte, Rivera Berrío enfatiza en que es importante tener en cuenta las motivaciones y dejar de lado el mito de que la educación virtual no es de buena calidad. “Comparativamente con Estados Unidos y Europa tenemos un problema de comprensión de esa formación, pero cada vez se sigue nutriendo en el mundo. Uno nunca termina de estudiar, si tiene deseos de hacerlo, no importa la modalidad”.

El análisis para la elección también puede apoyarse en la revisión de los escalafones de las mejores universidades del mundo, en que se puede encontrar formación virtual. Universia, una red iberoamericana de universidades, destaca el Arwu, el Cwur y el Qs como los tres principales.

También, es importante consultar en el Ministerio de Educación si el programa tiene registro calificado y la modalidad en que se ofrece. Si se trata de un posgrado virtual en una universidad del exterior, revisar la posibilidad de convalidar el título en Colombia.

Aunque es verdad que la intempestiva aparición de la pandemia trajo un momento de aparente derrota de la educación formal tradicional, el rápido viraje de las instituciones educativas locales e internacionales hacia la virtualidad integral, sobre todo en programas de posgrado, parece marcar una nueva dinámica en las formas del aprendizaje en el mundo.

Contexto de la Noticia

Paréntesis Ventajas de la virtualidad

Aunque es un mito que la formación virtual es más económica, sí es cierto que los estudiantes pueden encontrar ventajas comparativas.

Lina Hoyos, que se dispone a cursar un posgrado virtual, señala que el precio incidió en su decisión. “De otra manera no podría cursar el programa que deseo porque este no se ofrece en Colombia y no tengo los recursos para viajar”.

Así mismo, el vicerrector del Pascual Bravo dice que la formación en ambientes virtuales de aprendizaje puede ser más exitosa en posgrados por la edad de los estudiantes. “Son personas más autónomas en el aprendizaje, que cuando se encuentran con un aula digital no van a tener tanto problema de atenderla como puede ocurrir con los estudiantes de básica, media o pregrado. Las estadísticas a nivel mundial y a nivel de Colombia muestran que hay más acogida con la persona que es más adulta. Incluso se habla de un promedio entre 30 y 40 años en que la deserción es mínima”, anota.