Un deseo de inmortalidad acompaña a los humanos desde sus inicios y la industria médica explora esta posibilidad de manera seria. ¿Qué consecuencias produciría?
Ilustración: Elena ospina
Los humanos del futuro podrían no tener fecha de caducidad y vivir indefinidamente, mientras no los atropelle un camión o no los despedace una bomba. Eso asegura el historiador israelí Yuval Harari en su libro Homo Deus, breve historia del mañana (2016). Para él es claro que la apuesta por la inmortalidad hace parte de la agenda humana del siglo XXI.
Según Harari, la muerte ha perdido su investidura mística para reducirse simplemente a un error técnico solucionable. Eso significaría que si un órgano falla en su funcionamiento es cuestión de remplazarlo. Más aún...