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Guía para cuidar a su hijo del grooming y el acoso en línea

Expertos en protección infantil y seguridad digital explican cómo opera el grooming, qué señales deben alertar a padres y tutores, y qué hacer si ya ocurrió.

  • Expertos insisten en que la conversación abierta en casa es más efectiva que la sola vigilancia técnica. FOTOS Magnific.
    Expertos insisten en que la conversación abierta en casa es más efectiva que la sola vigilancia técnica. FOTOS Magnific.
hace 2 horas
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Un adulto se acerca a un menor en línea, finge tener su edad, lo escucha, le hace regalos virtuales y, poco a poco, construye una confianza que después usará en su contra. Así describe Save the Children, en su informe Análisis de sentencias sobre abusos sexuales en Internet a niños y niñas (2023), el mecanismo detrás del grooming, un método de acoso contra menores, silencioso y cada vez más sofisticado gracias al auge de la inteligencia artificial.

Lea también: WhatsApp ya permite a los padres controlar quién ve la foto de sus hijos y a qué grupos se unen: así lo puede activar

Según la encuesta Violencia Viral de la misma organización, uno de cada cinco jóvenes de 18 a 20 años sufrió online grooming durante su infancia o adolescencia (un 15% en más de una ocasión), y en promedio la primera vez ocurrió a los 15 años.

Esa guía reúne lo que expertos en protección infantil y seguridad digital recomiendan a padres y tutores para reconocer las señales, entender las consecuencias y prevenir el abuso antes de que ocurra.

¿Qué es el grooming?

El término grooming proviene del verbo en inglés to groom, que originalmente significa arreglar o preparar. En psicología y criminología, la palabra adoptó el sentido de preparar pacientemente a una víctima ganándose su confianza. El agresor “acicala” o “endulza el oído” de un menor de edad mediante atención, afecto fingido y manipulación.

Esta conducta puede ir desde conversaciones sexuales o la solicitud de material íntimo hasta la búsqueda de un encuentro físico. En su modalidad en línea, el agresor suele hacerse pasar por otro menor y adapta su lenguaje a la edad de la víctima.

El informe de Save the Children describe cinco fases que no varían demasiado de un caso a otro:

Primero, el agresor crea un vínculo de confianza, finge una edad cercana a la de la víctima, hace regalos, escucha sus problemas para usarlos después como chantaje.

Luego la aísla de su red de apoyo (familia, profesores, amigos) e insiste en mantener todo en secreto. Antes de avanzar, evalúa el riesgo y pregunta si alguien más sabe de la relación o tiene acceso al celular del menor.

Solo entonces introduce conversaciones sobre sexo, de forma paulatina, hasta llegar a la fase final con peticiones de naturaleza sexual, sostenidas con manipulación, amenazas o chantaje.

“Es una violencia igual de real que la física, pero de la que no se puede huir”, advierte esa ONG internacional.

En entrevista con EL COLOMBIANO, Rodrigo Álvarez, Security Awareness Specialist de ESET LATAM, explica que en los últimos años ha cambiado la velocidad y el detalle con que los agresores construyen un personaje creíble.

Hoy existen herramientas de inteligencia artificial que generan en minutos una foto de perfil, una voz e incluso pequeños videos de un adolescente inexistente, armado con datos que el propio menor deja visibles, desde el streamer que sigue o la música que escucha, hasta el equipo de fútbol que le gusta.

Wilson Calderón, director técnico asociado de ManageEngine, coincide en que la ingeniería social dirigida a menores ya no recurre a perfiles falsos genéricos.

El especialista explica a este medio que son ataques sistemáticos y automatizados, potenciados con IA generativa, que analizan los perfiles públicos de un menor para construir un personaje digital a la medida de sus gustos.

La fragmentación de plataformas, teniendo disponibles WhatsApp, Facebook, TikTok o Instagram, facilita tanto el contacto inicial como la obtención de datos privados, según Calderón.

El punto de entrada es el comportamiento del menor en redes. De ahí la insistencia en educarlos en casa sobre el buen uso de esas apps, por qué no necesita validación social y por qué debe estar siempre acompañado de un adulto responsable.

Señales a vigilar

Juan Carlos Borrás, director ejecutivo de Meaning Group y del colectivo de salud mental Aquí y Ahora, enumera un conjunto de señales que pueden aparecer en menores víctimas de grooming o acoso digital, como aislamiento, irritabilidad, ansiedad, cambios en el sueño, dificultades académicas, rechazo a ir al colegio, malestar después de conectarse a internet.

En el caso específico del grooming, también pueden aparecer regalos inexplicables o una relación que alguien le exige mantener en secreto.

Borrás aclara en charla con EL COLOMBIANO que ninguna señal por sí sola confirma un abuso y que puede haber víctimas sin cambios visibles, por eso insiste en promover las conversaciones familiares antes que la vigilancia.

Por su parte, Álvarez recomienda vigilar las siguientes señales que podrían develar una identidad falsa: resistencia a hacer una videollamada espontánea (todo llega como fotos o audios pregrabados), respuestas tardías o erróneas a preguntas fuera de guion, perfiles con poca historia y pocos amigos en común, y fotos que parecen de catálogo.

También describe cambios de comportamiento en etapas más avanzadas. Por ejemplo, el menor se vuelve más reservado con el celular, lo esconde o lo lleva siempre consigo, se pone a la defensiva si le preguntan con quién habla, usa apodos o expresiones nuevas, recibe regalos o saldo sin explicación, muestra ansiedad marcada ante las notificaciones y se aleja de actividades que antes disfrutaba.

Eso sí, si se dan de manera aislada ninguna de estas señales confirma un posible caso de grooming. De hecho, son parte del comportamiento adolescente típico, pero la combinación de varias, junto con un cambio brusco respecto a cómo era el menor antes, amerita una conversación cercana y sin castigo.

La bandera roja que los expertos consultados repiten es el pedido de secretismo. “Ninguna amistad sana, a cualquier edad, necesita esconderse de los adultos responsables de un menor”, resume Álvarez.

Según su experiencia, el traslado de la conversación a mensajería privada casi siempre llega con una excusa práctica, como que el chat público “tiene errores”, lo van a sancionar o que quiere “mandar algo especial”, y el secreto se instala de forma gradual: primero “esto es entre nosotros”, después “tus papás no van a entender esta amistad”.

Cuando un menor empieza a sentir que “esa persona lo entiende mejor que su familia”, advierte el especialista, la manipulación emocional ya está bastante avanzada.

Lo que queda después

El grooming no necesita contacto físico para dejar consecuencias graves. Save the Children documenta un impacto psicológico sostenido en las víctimas: ansiedad, pérdida de confianza, aislamiento del entorno cercano y dificultad para identificar relaciones sanas en el futuro.

El engaño es lento y ocurre sin el consentimiento del menor, quien no es consciente de lo que está pasando ni tiene las herramientas para defenderse. Por eso la organización reitera que “nunca podrá ser culpa de ellos”.

Wilson Calderón describe otro tipo de consecuencia, más reciente: la filtración de material privado obtenido durante el proceso de grooming.

Cuando eso ocurre, lo primero que se recomienda es no borrar nada y hacer backup de conversaciones y capturas de pantalla porque son evidencia para una eventual denuncia. Lo que sí debe hacerse de inmediato es cambiar contraseñas, cerrar sesiones abiertas en todos los dispositivos y reportar el incidente en la plataforma donde ocurrió. Instagram, TikTok, WhatsApp y Snapchat tienen mecanismos de reporte para estos casos.

Calderón insiste en que, en cualquier filtración, debe primar la protección emocional del menor sobre el aspecto técnico de recuperar o borrar el material.

Para Borrás, la manera en que un adulto responde en el momento en que el menor decide contar lo que le pasó define buena parte de lo que viene después.

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Para ello, recomienda mantener la calma, escuchar sin interrogar y decir algo parecido a esto: “Te creo, gracias por contármelo, no es tu culpa”. Evitar los reproches y exigir detalles, agrega, es tan importante como buscar acompañamiento profesional y activar las rutas de protección correspondientes.

Borrás también señala fallas frecuentes en los colegios, donde en ocasiones se minimiza lo ocurrido por haber pasado fuera del aula. También puede ocurrir que se reduzca la respuesta a una sanción o hacer que la víctima repita su relato ante varias personas.

Los protocolos, dice, deben incluir prevención continua, canales seguros de reporte, responsables claros, protección inmediata y seguimiento. Ante indicios de violencia sexual, agrega, corresponde activar las rutas de salud, protección y justicia sin esperar una investigación interna ni buscar una conciliación.

Prevención en casa

La recomendación más repetida entre expertos no es conversacional. Borrás resume el mensaje que todo menor debería poder escuchar en su casa: “Si algo te pasa, puedes contármelo; vamos a ayudarte”.

Si pedir ayuda implica un castigo inmediato, como quitarle el celular, por ejemplo, el menor puede optar por callar.

Esa misma idea aparece en los cinco hábitos que Rodrigo Álvarez recomienda enseñar a los menores, sin atarlos a una aplicación en particular:

-Ningún desconocido de internet debería pasar a un canal privado sin que un adulto lo sepa.

-Nunca se debe compartir una foto, un video o un dato personal con alguien que no se ha visto en persona, sin importar la confianza que se sienta.

-Si alguien pide guardar un secreto frente a los padres, eso ya es una alerta en sí misma.

-La identidad de alguien en línea se debe poner a prueba con una videollamada espontánea antes de confiar. Quien se niega sistemáticamente, oculta algo.

-Y el más importante, dice Álvarez: sostener en casa una conversación abierta y sin juicio, porque la mayoría de los casos que se complican no es porque el menor no supiera que algo estaba mal: es porque tuvo miedo de contarlo a tiempo.

Sobre los controles técnicos, hay varios y son gratuitos, pero el problema real es el desconocimiento de los padres. Filtros por categoría y horario en el router doméstico, controles nativos de iOS y Android para aprobar aplicaciones, limitar el uso o bloquear compras, y ajustes de privacidad como cuenta privada o restricción de mensajes de desconocidos, son herramientas que ya están disponibles en la mayoría de los dispositivos.

La recomendación general es que ningún menor debería tener acceso a internet sin que un adulto esté al tanto de ello.

Borrás insiste en que la prevención no puede depender únicamente de la vigilancia y propone acordar con el menor un nivel de supervisión proporcional a su edad y riesgo, revisar juntos la configuración de privacidad de sus cuentas y mantener conversaciones habituales sobre su vida digital para saber con quién juega, qué disfruta y qué le incomoda.

Los videojuegos y chats en vivo merecen una mención aparte. Según Álvarez, plataformas como Roblox, Minecraft o Fortnite ofrecen una excusa legítima para hablar, pues se suele jugar en equipo y compartir servidor, lo que genera una sensación de vínculo previo.

El chat de voz se siente más cercano, los avatares y apodos ocultan señales como la edad real y mecánicas como regalar una skin o ayudar a superar un nivel generan la sensación de tener un “buen amigo”. Estos espacios, agrega, suelen quedar fuera del radar de los padres que sí revisan las redes sociales, pero no el chat de un videojuego.

Para Calderón, la brecha más difícil de combatir está en la distancia entre lo que los adultos creen saber del mundo digital de sus hijos y lo que realmente ocurre allí. Su recomendación es enseñar a los menores en su propio lenguaje e involucrar a padres, profesores y colegios en la prevención.

Cómo activar el control parental

En el celular:

Android: instalar Google Family Link para niños y adolescentes en el teléfono del menor, iniciar sesión con su cuenta de Google y unirse al grupo familiar. Desde el teléfono del adulto responsable se puede ver la ubicación, los límites de tiempo y las apps instaladas.

iPhone: ir a Ajustes - Tiempo en Pantalla - Este es el iPhone de mi hijo, activar Restricciones de Contenido y Privacidad y crear un código distinto al del desbloqueo del equipo.

En YouTube:

Activar el Modo restringido en Configuración - General, o crear un perfil infantil en YouTube Kids indicando la edad del menor. Para supervisión completa, vincular la cuenta de YouTube con Family Link.

En Redes sociales:

Instagram: en Configuración buscar la opción Supervisión y enviar el enlace de invitación. El menor debe aceptarlo desde su cuenta para activar el vínculo.

TikTok: en Perfil - Menú - General - Desintoxicación digital - Sincronización familiar, generar un código QR desde el celular del adulto y escanearlo desde el del menor para vincular las cuentas.

En Videojuegos:

Roblox: desde la cuenta del menor, ir a Configuración - Control Parental - Añadir cuenta principal con el correo del adulto responsable, aceptar el vínculo y verificar la identidad.

Minecraft: crear un grupo familiar en family.microsoft.com con la fecha de nacimiento real del menor. Esto activa por defecto restricciones de chat y multijugador en Xbox/Windows.

Fortnite: desde el ícono de jugador, entrar al menú y buscar Configurar control parental. Usar un correo que controle el adulto responsable y crear un PIN de 6 dígitos.

¿Cuáles son las señales de alerta de que un menor puede estar siendo víctima de grooming?
Algunas señales son el aislamiento, cambios bruscos de comportamiento, ansiedad, alteraciones del sueño, rechazo al colegio, regalos o saldo sin explicación y mayor secretismo con el celular. Ninguna señal aislada confirma un caso, pero la combinación de varias y un cambio respecto al comportamiento habitual ameritan una conversación cercana y sin castigos
¿Qué hacer si un menor cuenta que alguien lo está acosando o manipulando por internet?
Lo primero es mantener la calma, escuchar sin interrogar ni reprochar y dejar claro que se le cree y que no tiene la culpa. Después se debe buscar acompañamiento profesional y activar las rutas de protección correspondientes.
¿Cómo usan los delincuentes la inteligencia artificial para hacer grooming a menores?
La inteligencia artificial puede ayudar a crear rápidamente perfiles falsos más creíbles, con fotografías, voces y pequeños videos de adolescentes inexistentes. Además, los agresores pueden analizar información pública del menor —como sus gustos musicales, streamers o equipos deportivos— para construir personajes digitales personalizados y hacer más efectiva la manipulación.

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