El científico colombiano Manuel Elkin Patarroyo descubrió la primera vacuna contra la malaria en 1987. Consagró su vida a perfeccionarla y ampliar su rango de protección para así evitar las muertes por esta enfermedad que afectó a los humanos por más de 50.000 años y fue catalogada como una de las más temidas y devastadoras por el ser humano.
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La malaria -también llamada paludismo- se produce por el parásito Plasmodium, que se transmite debido a la picadura de un mosquito infectado y, solo el género anofeles del mosquito, trasmite esta enfermedad. Manuel Elkin Patarroyo comenzó a interesarse por las vacunas y se adentró en el mundo de la malaria, desarrollando la vacuna sintética SPF-66 —el primer biológico para combatir esta infección letal— que contaba con un rango de protección entre un 30 % y un 50 %.
El científico ofrendó su descubrimiento a la Organización Mundial de la Salud (OMS) como un regalo para la humanidad; sin embargo, la institución médica rechazó su oferta debido a que, a pesar de sus logros, no cubría el rango suficiente para ser aprobada alrededor del mundo.
Este momento fue decisivo para Patarroyo, quien dedicó parte de su vida a perfeccionar la vacuna contra la malaria; tarea que lo llevó a ser considerado el padre de este desarrollo científico. Durante su recorrido para encontrar la vacuna definitiva (la segunda generación de su invento) se encontró con varios tropiezos: tuvo que abandonar su laboratorio y comenzar otro de nuevo por problemas financiero mientras era cuestionado y perseguido por sus métodos científicos.
En una entrevista para el medio español ABC el médico recordó cómo fue perseguido por aquel tiempo. “He sufrido asedio ambiental, económico y científico”. Los animalistas lo llevaron ante tribunales por hacer uso de animales (especialmente monos de especies protegidas en la Amazonía colombiana) para experimentar y mejorar el biológico. En varias ocasiones sus trabajos fueron rechazados en revistas científicas y el Gobierno de Colombia le retiró fondos para continuar con sus investigaciones científicas.
Su sueño siempre fue ser médico. Leía sobre Louis Pasteur y el potencial de las vacunas. Sobre Robert Koch y su búsqueda para erradicar la tuberculosis; Armauer Hansen y su lucha contra la lepra y Ronald Ross y su batalla contra la malaria.
Fue por eso que luchó incansablemente por mejorar su biológico y en 2011 presentó públicamente la vacuna Colfavac, cuya efectividad continúa en espera de ser confirmada en humanos. Ese año, en una entrevista para el diario El País el científico aseguró: “El parásito de la malaria es mi amigo, mi compañero, mi confidente. Él me cuenta que tengo que descubrirle los mecanismos a través de los cuales se me quiere escapar”.
Los síntomas de la malaria
Aquellas personas que se infectaron de malaria pueden presentar sintomatología como fiebre, escalofríos, sudoración y dolor de cabeza. Y en casos más graves, ictericia, defectos de coagulación sanguínea, shock, insuficiencia renal o hepática, trastornos del sistema nervioso central y llevar a un estado de coma a las personas.
La periodicidad de los síntomas suele ser cada uno, dos o tres días de escalofríos, fiebre y sudoración. La sospecha del contagio puede aumentar si la persona regresó recientemente de una región tropical donde abundan los mosquitos de este género.
Una muestra de sangre analizada en un microscopio detecta la presencia del parásito dentro de los glóbulos rojos. Las pruebas de diagnóstico rápido (RDTs) se usan para diagnosticar la enfermedad en áreas remotas de difícil acceso médico en donde el microscopio no puede ser utilizado.
Los parásitos más comunes en la malaria son Plasmodium vivan y P. falciparum, mientras que la P. malariae y P. ovale son parásitos menos conocidos. Sin embargo, la infección más fatal es la adquirida por P. falciparum. Si no es tratada a tiempo, la persona podría tener complicaciones renales y cerebrales, e inclusive llevarla a la muerte.
Datos y cifras
En el último informe sobre malaria entregado por la OMS se calculó que en 2023, a nivel mundial, se produjeron 263 millones de casos de paludismo y 597.000 muertes por la enfermedad en 83 países. El país con más casos es África, con una fracción desproporcionada al concentrar un 94 % de los casos (246 millones) y un 95 % de las defunciones por la enfermedad (569.000 millones) y lo más grave: alrededor de un 76 % de los perjudicados correspondió a niños menores de cinco años.
Manuel Elkin Patarroyo se interesó en mejorar la calidad de vida de los niños alrededor del mundo, quienes padecían con mayor frecuencia la malaria. “La malaria mata cerca de 800.000 personas por año, el 90 % de ellos son niños menores de cinco años de edad. Tenemos que preocuparnos por la salud y la vida de los niños, el hecho de que se muera el 90 % de los niños con malaria es una cosa horrorosa; el hecho de que la mortalidad infantil sea enormemente grande por bronconeumonías, por diarreas, por enfermedades respiratorias agudas, por sarampión, que haya polio todavía, en donde los más afectados sean los niños, eso es algo a lo que tenemos que ponerle mucha atención”, dijo en una entrevista para El Espectador.
La OPS en las Américas registró más de 500 mil casos de malaria y alrededor de 116 muertes en 2023. Sin embargo, esta enfermedad puede prevenirse y curarse. “Entre las medidas preventivas se recomienda el uso de mosquiteros impregnados con insecticida y rociado interno residual de los insecticidas; sus funciones consisten en disminuir el riesgo de las picaduras de los mosquitos infectados”, advierte la organización de la salud.