El primero de enero de este año se hizo la explosión controlada de una de las montañas de la autopista Medellín-Bogotá en el kilómetro 14, la inestabilidad del terreno y dos deslizamientos de tierra a pocos kilómetros en menos de un año (en uno de ellos murieron 16 personas), fueron los detonantes para buscar solucionar el problema de raíz.
En una mañana fría y con poco sol, la Twittercrónica llega hasta allí. Una fila de carros parqueados que espera y conductores que bajan de sus camiones a estirar las piernas son parte del paisaje mientras se cede el paso.
Al llegar, las montañas cambian su verde característico a una tierra café y opaca, todavía mojada por la lluvia recibida en la noche, que espera el paso del día para poder seguir los trabajos...