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Retiro del negociador jefe en Quito abre interrogantes sobre futuro de la tregua bilateral con esa guerrilla, sobre su reemplazo y sobre lo que ocurrirá con un proceso que, él anticipaba, no sería fácil.
Juan Camilo Restrepo sabía que el proceso con el Eln sería, para usar sus palabras, “duro”. También tenía claro que estaba frente a un grupo guerrillero que, para negociar, es más ideológico que práctico y que por su organización federada siempre encuentra disparidad de criterios y resistencias en sus frentes para la toma de decisiones.
Ayer, cuando parecía que el plenipotenciario del Gobierno Nacional en la mesa de negociación en Quito ya iba encontrando el ritmo de las conversaciones y que el buen viento de la tregua bilateral lo llevaba a adentrarse en los detalles de la agenda, en un 2018 que será decisivo, él anunció que su ciclo “al frente del equipo negociador con el Eln se está cerrando”.
Para completar las razones de su decisión, el exministro habló de que además debe atender compromisos y responsabilidades de carácter personal y profesional que le exigirán estar de lleno en Bogotá. La más demandante de esas gestiones será su designación en el Tribunal de Arbitramento, en la Cámara...