Pico y Placa Medellín
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Promesas escuchadas antes y hasta ahora no cumplidas también se hicieron ayer en la posesión del nuevo fiscal. Si este quiere la paz, el camino es uno: aplicar la ley y luchar contra el crimen.
Corrupción, impunidad y paz. Estas fueron las tres ideas centrales mencionadas ayer, tanto por el presidente Juan Manuel Santos, como por el fiscal General de la Nación, Néstor Humberto Martínez, quien tomaba posesión del cargo.
Parecería que hablar de impunidad a la vez que se invoca una idea particular de paz, en un entorno en que la primera -disfrazada bajo sofisticada terminología político-jurídica- se consagró en acuerdos escritos para lograr la promesa de la segunda, constituiría una dificultad lógica insuperable. Sin embargo, ambos protagonistas del acto de ayer, duchos en discursos multívocos, lo hicieron sin problema.
Fue insistente el presidente de la República en el tema de la corrupción. Algo llamativo no porque el problema no exista (es la segunda preocupación de los colombianos, según encuestas Gallup), sino porque es una realidad frente a la cual el Gobierno ha hecho más declaraciones retóricas que cualquier otra cosa, mientras la ve consumar en las regiones y entre aliados...