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El cáncer se va derrotando poco a poco

Nuevas vacunas de ARNm en realidad no previenen el cáncer, pero sí lo combaten cuando aparece. Se abre un horizonte de esperanzas sobre el que hay que ser prudentes.

hace 2 horas
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  • El cáncer se va derrotando poco a poco

Grandes noticias llegan de los laboratorios que investigan de manera incansable una cura para el cáncer. Las farmacéuticas han dado pasos de gigante al desarrollar las llamadas vacunas de ARN mensajero (ARNm) contra esa terrible enfermedad. Y según los expertos, esta nueva tecnología de la biomedicina tiene un enorme potencial de curación.

Aunque parezca lento, el avance en la lucha contra el cáncer progresa de manera constante. Y así como todos hemos sentido su presencia cercana, bien sea en primera persona, en un familiar o en un amigo, la mortalidad por esta dura enfermedad disminuye cada día gracias a tratamientos más eficaces y a avances en el diagnóstico. Y aunque estas nuevas vacunas de ARNm en realidad no previenen el cáncer, sí combaten la enfermedad cuando esta aparece. Ante nosotros se abre todo un horizonte de esperanzas sobre el que hay que ser prudentes porque aún falta mucho para su implementación y no es para todos los pacientes.

Las vacunas de ARN mensajero como terapia oncológica llevan muchos años de investigación tras de sí, pero es justo ahora cuando han revolucionado el mundo de la ciencia. Se trata de tratamientos personalizados que codifican proteínas del tumor del paciente y los ensayos en personas con melanoma, cáncer de pulmón, colorrectal o de páncreas muestran excelentes resultados al combinarse con inmunoterapia. Esta tecnología es la misma que se utilizó para las vacunas del covid de BioNTech que fueron producidas por Pfizer y Moderna. En los casos de cáncer, el ARNm enseña al sistema inmune del enfermo a reconocer y atacar proteínas de las células cancerosas, llamadas neoantígenos, igual que lo hacían contra las proteínas del coronavirus.

Los oncólogos suelen hablar de tumores calientes y fríos. Los primeros son aquellos que se detectan y pueden ser potencialmente combatidos por el sistema inmune. Con ellos se ha avanzado mucho gracias a los medicamentos de inmunoterapia que amplían la capacidad de las defensas para localizar y destruir las células tumorales. El gran reto de la oncología moderna siguen siendo los tumores fríos, que pasan desapercibidos al sistema inmune y no responden a los tratamientos. Una de las estrategias más exitosas para lograr “calentar” este tipo de tumores son las vacunas de ARNm porque apoyan al sistema inmune para que pueda combatirlos y evitar recaídas futuras.

Los resultados publicados en la revista Nature, referente de la mejor ciencia mundial, son alentadores. Diez de las catorce pacientes con cáncer de mama del tipo triple negativo (de muy mal pronóstico) que recibieron en Alemania y Suecia la vacuna, han mostrado una respuesta inmune potente y duradera. Y permanecen libres de la enfermedad después de más de cinco años. El potencial para tratar cánceres agresivos es inmenso, pero antes de pensar en una aplicación extendida de esta terapia hay que proseguir los estudios durante unos años más y con más pacientes.

En Colombia se diagnostican entre 60.000 y 80.000 casos de cáncer al año. Esta enfermedad representa una de las principales causas de mortalidad en el país, con cerca de 31.000 a 40.000 muertes reportadas anualmente, lo que significa que aproximadamente la mitad de los pacientes mueren. Por eso, noticias como las de estas vacunas se reciben como una bocanada de aire fresco ya que abren fronteras para reducir el impacto del cáncer. Gracias a ellas, a la genética y a la inmunoterapia, existe en la actualidad todo un combo de tratamientos que puede llegar a destruir las células tumorales de ciertos tipos de cáncer. Así se consigue que el 64% de los cánceres en el mundo ya se curan o cronifican.

Y si bien la investigación evoluciona, también es cierto que se requieren inversiones continuas, colaboración científica global, y mucha innovación, tal cual quedó demostrado durante la crisis de la pandemia por covid. Los países desarrollados tienen en sus manos la responsabilidad de seguir apoyando las investigaciones para que, una vez aprobados los tratamientos, lleguen a más pacientes en todas partes del mundo.

Mientras todas estos esfuerzos se dan, no hay que olvidar que la prevención es algo en lo que todos podemos participar para que siga creciendo la esperanza y sean más y más lo que logren derrotar la enfermedad. Se sabe que el 27% de las muertes por cáncer se deben al consumo regular de tabaco o alcohol. Y que los hábitos de vida saludable hacen que entre un 30% y un 50% de los cánceres se pueda prevenir. Es decir, hay que ponerle atención al sobrepeso, seguir una dieta sana, practicar de modo regular algún ejercicio físico y evitar exponerse excesivamente a la radiación solar o a la polución. No se trata de una fórmula mágica, pero definitivamente es el gran aporte que, como individuos que hacen parte de una sociedad, podemos aportar para luchar contra esta cruel enfermedad.

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