Ya que los exhibidores colombianos han tomado la decisión -sin consultarnos ni montar un plebiscito, y asumiendo que la mayor parte del público es analfabeta, o es muy perezosa para leer o no percibe la diferencia cualitativa entre una actuación que se escucha en su idioma original (así uno no lo entienda) y una doblada- de convertir al cine subtitulado en una rareza en nuestras salas, acorralado en los horarios de noche avanzada y casi pidiendo permiso para existir; ya que eso ocurre y la única razón para que pase es un simple “la gente prefiere cine doblado” (como si “la gente”, ese ente abstracto, fuera a dejar de ir a ver una historia que realmente quiere conocer porque está subtitulada), vamos entonces a ver películas habladas en español desde el origen, como el correcto thriller que se presenta desde el jueves en Colombia: Al final del túnel.
Las historias de “robos perfectos” son un subgénero del thriller muy popular, porque se prestan para generar momentos de tensión, poniendo en...