En 2001 el departamento de prevención y promoción de la salud mental de la Dirección Seccional de Salud de Antioquia quiso realizar talleres de reflexión con funcionarios de la salud y docentes partiendo de la película La vendedora de rosas. Encontrábamos que en esa película se nos contaba cómo el amor, la vida y la supervivencia prevalecían. Los principios de ética, moral, educación, fidelidad, fraternidad, entre otros miles, mostraban su otra cara y era importante reflexionar sobre esta manera de ser en el mundo y comprender las dinámicas. Los niños mentían para ser leales, los sicarios rezaban para que les fuera bien, las madres vendían su cuerpo para olvidar las penas y para calmar el hambre se trababan, no comían.