Aunque “Dos tipos peligrosos” se desarrolla en los setenta, cualidad que aprovecha su director de fotografía, el ganador del Óscar Philippe Rousselot, para darle a las imágenes una pátina de brillo que nos remite a la televisión de aquellos días, este ingenioso título de detectives le debe más a otra década: los ochenta. Fue en 1983, cuando Shane Black, un muchacho de 22 años, vendió el guión de “Arma mortal” y cambió para siempre la manera de hacer películas de acción en Estados Unidos. Su combinación de dos personajes de caracteres opuestos, discutiendo con diálogos rápidos y filosos que jamás terminaban, incluso en medio de las secuencias de acción más inverosímiles, era explosiva y se volvió referencia para cientos de cintas. Ese mismo muchacho...