Un traductor afgano y un pelotón desoldados alemanes. Ahí están los dos mundos, como tantas veces nos los han contado las películas europeas, con su mirada extrañada y compasiva, aunque la mayoría de veces condescendiente. Entonces este filme repite el guion sobre la historia del salvaje Medio Oriente, signado por la violencia y la barbarie, mientras los europeos son testigos impotentes de una realidad que nunca alcanzan a comprender, pero que aún así insisten en intervenir.
Este pelotón de soldados alemanes es asignado a proteger un pueblo en Afganistán. Tropas inútiles de la Otan que solo hacen gestos de auxilio, pero que cuando llegan los momentos decisivos su burocracia militar no les permite intervenir. Eso es lo que se lee de fondo en esta...