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Xi en San Francisco

Internamente, tanto Estados Unidos como China enfrentan desafíos considerables, lo que los presiona para reducir las tensiones.

22 de noviembre de 2023
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  • Xi en San Francisco

Por Luis Diego Monsalve - opinion@elcolombiano.com.co

Hace aproximadamente un año los presidentes Joe Biden y Xi Jinping se reunieron en Indonesia, en el marco de la reunión del G20 y la intención de avanzar en los siguientes meses en reuniones a nivel ministerial se vio descarrilada por el famoso incidente del supuesto “globo espía”. Por otro lado, la última visita de Xi a Estados Unidos fue en el 2017, invitado por Donald Trump a su residencia de Mar a Lago en Florida, en un momento en el que las relaciones aún no se habían deteriorado al nivel que tienen hoy.

Tras meses de preparación, con visitas de varios funcionarios de alto nivel y una última reunión previa entre la Secretaria del Tesoro Yellen, y el Vice Premier He; los presidentes de las dos mayores economías del mundo se reunieron nuevamente este 15 de noviembre en San Francisco, en paralelo a la reunión de APEC (foro de Cooperación Económica Asia-Pacifico, del que Colombia aún no es miembro formal).

El entorno geopolítico del momento es bastante complejo, con dos conflictos en desarrollo (Rusia-Ucrania e Israel-Hamás) y una economía mundial aún afectada por la inflación generalizada que apenas comienza a ceder. Internamente, ambos países enfrentan desafíos considerables, lo que los presiona para reducir las tensiones.

Del lado estadounidense, queda un año para las próximas elecciones y algunos sondeos sitúan a Biden por detrás de su muy probable rival, el expresidente Trump. En este orden de ideas su mayor interés será concentrarse en la política interna y en convencer al pueblo estadounidense de la bondad de su política económica. Si el entorno internacional se complica (un conflicto extendido en Medio Oriente o una crisis en el Pacífico) tendría que desviar su atención y su oponente probablemente lo usaría como argumento para atacarlo.

En el caso de China, la gran esperanza global era que su economía despertara agresivamente tras el fin de las estrictas medidas provocadas por la pandemia del Covid 19. Esto pareció suceder los primeros meses posteriores a la apertura, pero luego se enfrió y salieron a la luz graves problemas como el inmobiliario, el desempleo juvenil y la realidad demográfica. Para Xi también es prioritario centrarse en su política interna y por eso debe intentar evitar mayores distracciones en el ámbito internacional. Buena parte de la recuperación económica de China pasa por recuperar el clima favorable a la inversión extranjera, y evitar que sigan expandiéndose las restricciones en exportaciones e inversiones impuestas por Estados Unidos.

En realidad, no había grandes expectativas respecto de las conclusiones del encuentro más allá de restablecer el diálogo. Ese parece haber sido uno de los primeros logros en el campo militar, en el que se reabrieron los canales de comunicación. Por otro lado, se acordó un control más estricto por parte de China sobre la producción y exportación de precursores de fentanilo, sustancia que ha generado una epidemia de adicción en Estados Unidos. Igualmente se alcanzaron modestos compromisos en temas como el cambio climático e inteligencia artificial. Un tema que siempre surge en estos encuentros es el de Taiwán, en el que el gobierno chino pide respeto del principio de “una sola China”, que Estados Unidos suscribe. No obstante, siempre resalta la importancia de mantener el statu quo para evitar que haya una intervención por la fuerza de China.

En conclusión, las dos grandes superpotencias viven hoy una relación de máxima competencia en áreas como el comercio internacional o el desarrollo tecnológico y diferencias importantes en temas como derechos humanos, pero entienden que a través del dialogo deben evitar llegar al nivel de conflicto, lo que tendría graves consecuencias para todo el planeta.

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