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Columnistas | PUBLICADO EL 17 septiembre 2021

U. P. B., 85 años de espíritu bolivariano

Por LUIS FERNANDO ÁLVAREZ J.lfalvarezj@gmail.com

La Universidad Pontificia Bolivariana no es un centro de estudios como cualquier otro. Desde su creación como Universidad Católica Bolivariana el 15 de septiembre de 1936 hasta su reconocimiento como Universidad Pontificia en 1945, la U. P. B. representa un sentimiento de pertenencia, una postura mental, un significado espiritual de especial contenido ético e incomparable integridad vivencial.

La Bolivariana, como coloquialmente se la denomina, significa un modo de vida y de pensamiento, cuyo origen se remonta al documento rector de la misma, que, más que un acta de fundación o un texto de instalación, constituye el fundamento filosófico que por ochenta y cinco años ha sido guía indispensable para quienes hemos tenido la fortuna de recorrer las senderos de esta incomparable Casa de estudios, que está en constante evolución y mejoramiento, desde la formación básica primaria, pasando por la secundaria, los pregrados y posgrados en las distintas áreas del conocimiento, hasta los más altos niveles de doctorado, investigación y proyección social y cultural, ubicándose a nivel nacional e internacional entre las más importantes universidades del momento.

Es que la Bolivariana, además de su invaluable aporte a la ciencia y la cultura de la ciudad, del departamento, y de la Nación, posee una impronta que la identifica, que la resalta, que la diferencia de los demás centros de educación y la convierte en una Gran Casa Superior de Estudios. Ese signo distintivo se plasma en el “Espíritu Bolivariano”, un profundo texto que encierra el ideario de su primer rector, monseñor Manuel José Sierra, expresado de manera pausada y cadenciosa, con un lenguaje sobrio, pero elegante, que describe al ser humano bolivariano como una persona especial con la sociedad, con la Universidad, con sus semejantes y con su propio ser.

Dice en algunos de sus apartes:

“No se podrá ser perfecto Bolivariano sin estar convencido de la misión cultural y social que a la Universidad corresponde llenar en la vida colombiana”.

“Ninguna causa eximirá al Bolivariano del cumplimiento de sus deberes universitarios, familiares, patrióticos y sociales”.

“Rehuir la lucha por la Iglesia Católica, por la Nación Colombiana o por su Universidad, o dejarse dominar por un ambiente hostil a ellas, constituirá la mayor falta que se pueda cometer contra el Espíritu de la Universidad Pontificia Bolivariana”.

“En su vida privada, el Bolivariano buscará en todos los momentos su perfeccionamiento; en su vida pública será un perfecto caballero, intachable en sus maneras, caritativo con los pobres, justo con sus inferiores”.

“Si la vida o las necesidades de la Patria lo llevan a la política no se dejará dominar por resentimientos o por mezquinos intereses y buscará siempre el engrandecimiento de Colombia”.

“No se inspirará nunca en fines calculadores o indignos, sino que, teniendo en cuenta la naturaleza humana y su destino, luchará por su perfeccionamiento, ennoblecerá su vida, dignificará cuanto con él se relacione, de tal manera que nunca se le pueda enrostrar que faltó al Espíritu de la Universidad o que dejó de obrar bien en algún momento” 

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