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Columnistas | PUBLICADO EL 14 octubre 2021

Todos nuevos

Por juan gómez martínezredaccion@elcolombiano.com.co

Gobernar sin conocer a los gobernados y el lugar de su gobierno es imposible. Eso pasa con nuestro alcalde. Nació en Medellín, pero se fue hace muchos años. No conoce la ciudad actual ni a su gente, no sabe cómo ha sido su desarrollo, los logros y las falencias.

Trajo a sus amigos, conocidos de él, pero también desconocedores de la ciudad y cree que, sin saber lo que hay que hacer, se puede tener éxito con base en posturas demagógicas. No quiere lo que otros han hecho, desea acabar con todo lo bueno y exitoso. El Jardín Botánico, el Parque Norte J. Emilio Valderrama y la zona deportiva —que, por cierto, conoce más la de Barranquilla y esa ciudad en general—.

Las zonas verdes están perdidas, le quitó el ingreso al Parque Norte por un contrato que no renovó y que las mantenía, dejó invadir el centro de venteros ambulantes, de habitantes de calle (tanto adultos como menores),nde prostitutas, de delincuentes... Las basuras están por todas partes, por los andenes, las zonas verdes, los jardines. Las calles se volvieron inseguras, la gente está temerosa de caminar, el tráfico, imposible; no hay guardas de tránsito, las avenidas principales, invadidas de vehículos estacionados a ambos lados, de camiones en actividades de cargue y descargue a cualquier hora, de vehículos parqueados en zonas de alto tráfico. El cuerpo de bomberos paralizado con catorce carros sin poder prestar servicios de urgencia por falta de mantenimiento; el vehículo que sirve para edificios altos, en las mismas. Las calles de la ciudad, llenas de huecos y los semáforos, malos.

Mientras todo lo anterior ocurre, nuestro alcalde, narcisista, nombra dirigentes de TeleMedellín para que alimenten su ego. “TeleMedellín no es para la ciudad, sino para el alcalde”, como dijo su gerente traído de otra ciudad.

Ha tratado de acabar con Empresas Públicas de Medellín desde cuando ofendió al gerente de entonces, antes de su gobierno, al denigrarlo como ratón entregándole un queso. Acto vulgar e inadmisible que señaló, desde ese momento, su deseo de acabar con la empresa más querida por los antioqueños.

No ha podido, pero ahora quiere cambiar de contratistas para Hidroituango. Ese sería el puntillazo final. El país se quedará a oscuras en el 2022, con pérdidas incalculables para la industria y las empresas del GEA, a las que tanto repudia. Las multas por incumplimiento ya le caerán a quien fue responsable del atraso, ese sí consciente.

Medellín no merece un mandatario que respira odio por su gente, quienes después de tantos esfuerzos y sufrimientos hemos logrado salir adelante y somos ejemplo, por los avances alcanzados, para el resto del país. La solución para lo que estamos viviendo está en nuestras manos. Hay que votar con el propósito de corregir el error que se cometió al elegirlo y creer en sus falsas promesas. Firmar ahora los formularios para conseguir que se apruebe la futura votación por la revocatoria.

Los habitantes de Medellín exigimos que se nos respete y se respete, sobre todo, la ciudad en la que hemos vivido sin funcionarios como el que ahora padecemos 

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